«The Lancet» tergiversa la lucha de la Iglesia contra el sida, constata Caritas

Carta de protesta tras la publicación de un editorial de la revista

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ROMA, lunes, 21 marzo 2005 (ZENIT.org).- Un representante de Caritas Internationalis ha enviado una carta al editor de la revista «The Lancet» para constatar las tergiversaciones de un editorial de esta publicación dedicado a la lucha de la Iglesia católica contra el sida.



La misiva, enviada este domingo por el reverendo Robert Vitillo, consejero especial en cuestiones relativas al virus VIH y el sida, analiza el editorial publicado en la edición del 12 de marzo de 2005 con el título «Los dolorosos errores del Papa».

«Si bien da al inicio un desganado y totalmente inadecuado reconocimiento a la Iglesia católica por su importante y global respuesta en la atención de los que viven con el virus VIH y el sida, usted tergiversa sus esfuerzos para prevenir la expansión de esta infección», escribe la misiva.

«Usted ignora completamente el hecho de que los dos métodos promovidos por la Iglesia católica --la abstinencia sexual fuera del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio-- son medios legítimos de prevención ante el VIH, que según estudios científicos de renombre han contribuido a contener y disminuir los niveles de infección en varios países».

Asimismo, la carta aclara que el editorial está totalmente equivocado al afirmar que la Iglesia y ONUSIDA, la agencia de las Naciones Unidas para la lucha contra el sida, no tienen comunicación.

La verdad es exactamente lo contrario, informa Vitillo, explicando que en 1999 ONUSIDA estableció un Memorándum de entendimiento con Caritas Internationalis, la federación con sede en el Vaticano que reagrupa a instituciones católicas de ayuda de 160 países, que dirige programas de ayuda y prevención del sida en 102 países.

«Desde entonces, estas dos organizaciones han colaborado conjuntamente para fortalecer programas de educación en la prevención del VIH y del sida, especialmente entre los jóvenes, para reducir la discriminación [de los enfermos], y para ofrecer los servicios más necesarios, en particular en las áreas rurales de los países en vías de desarrollo», informa la carta.

«Es más --informa--, el observador de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y ante las agencias especializadas de Ginebra mantiene una comunicación excelente y frecuente así como relaciones de comunicación con ONUSIDA, con la Organización Mundial de la Salud, y con el Fondo Global para al Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria».

«Sus ataques personales contra Juan Pablo II son totalmente injustificados --asegura el representante de Caritas--. Fue uno de los primeros líderes religiosos de alto perfil en entablar un diálogo con la gente que vive con el virus VIH y con el sida».

«Recientemente ha establecido la Fundación Buen Samaritano para complementar las palabras de la Iglesia con recursos financieros concretos, que pueden ayudar a ofrecer tratamientos a las poblaciones más necesitadas», recuerda.

El consejero especial sobre cuestiones ligadas al sida recomienda a «The Lancet» que se dedique a hacer lo que mejor sabe hacer, «comunicar los últimos descubrimientos y desarrollos científicos y clínicos», en vez de convertirse en «juez o árbitro de los "errores eclesiásticos" o de la "compasión clerical"».