Tierra Santa: El diálogo entre las religiones traerá la paz

Visita del cardenal Arinze a Israel

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CIUDAD DEL VATICANO, 13 mar 2001 (ZENIT.org).- El cardenal Francis Arinze, el encargado de la Santa Sede para el diálogo interreligioso, acaba de visitar Israel por invitación del nuncio apostólico, el arzobispo Pietro Sambi, y los obispos católicos de Tierra Santa, que intercambiaron puntos de vista sobre la situación actual y en especial acerca de las relaciones entre cristianos y musulmanes.



El prefecto del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso se entrevistó, además, con personalidades religiosas ortodoxas, armenias, anglicanas y luteranas también con vistas al citado diálogo.

Ha ido a visitar los principales centros de estudio de Jerusalén y Belén y se entrevistó con varios miembros de institutos religiosos presentes en la región. Dictó una conferencia en el Centro Notre-Dame sobre «Musulmanes y cristianos: las relaciones en el tercer milenio», suscitando vivo interés entre el público multiconfesional.


Asimismo, el representante vaticano pronunció una conferencia, en la Universidad de Belén, dirigida por los Hermanos de las Escuelas Cristianas, sobre el papel de la universidad en la promoción del diálogo cristiano-musulmán. Así mismo hizo una visita de cortesía al Gran Mufti de Jerusalén. A su regreso a Roma, contó sus impresiones sobre la situación de las comunidades cristianas de Tierra Santa. El cardenal nigeriano no lleva las relaciones religiosas con los judíos, atribución que corresponde al Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

A su regreso a Roma, en declaraciones a Radio Vaticano, afirma: en Tierra Santa «las comunidades cristianas se preguntan por su futuro, considerando que su porcentaje no aumenta sino que disminuye: se habla del 2% y algunos incluso dicen sólo son el 1,5%. Los problemas nacen de la difícil situación económica, de la limitada libertad de movimiento, y de las escasas posibilidades de trabajo. Aumenta el número de personas que se quieren ir, emigrar a Estados Unidos, a Canadá...».

«Esto no es bueno ni para los musulmanes ni para los cristianos --añade el purpurado africano--. Para los musulmanes no es bueno porque los árabes son cristianos y musulmanes desde hace siglos. No olvidemos que el cristianismo existía en esta zona ya 700 años antes del nacimiento del Islam, y la cultura árabe ha sido construida por cristianos y musulmanes. No es bueno que los cristianos se queden en un número tan reducido porque no queremos santuarios sin cristianos. Esta es un preocupación».

La segunda preocupación que ha expresado el cardenal tras su viaje a Tierra Santa es que «varias familias cristianas --católicas, ortodoxas, anglicanas-- toman iniciativas de colaboración con los musulmanes pero se dan cuenta que tienen necesidad de una mayor coordinación entre ellos y de alguna forma de colaboración que hay que crear. Los cristianos me han asegurado, en el encuentro que tuve con ellos, su voluntad de seguir por este camino».

«En tercer lugar --añade Arinze--, los cristianos reconocen la necesidad de colaborar con los musulmanes, naturalmente empezando por el territorio palestino, no excluyendo sin embargo el resto de Israel. Toda Tierra Santa debe implicarse. Si la colaboración religiosa es una necesidad en todas partes del mundo, en Tierra Santa se hace de mayor actualidad todavía».

El cardenal africano se dice convencido de que el diálogo entre las religiones «puede y debe contribuir porque cuando decimos diálogo interreligioso no pretendemos en primer lugar un debate entre especialistas --que no se excluye-- pero no es eso. Se trata de encontrarse, del deseo de abrirse al otro».

«La religión como tal --y en aquella zona las religiones son tres: judía, islámica y cristiana-- debe insistir en aquellas virtudes que son los pilares de la paz: la justicia, el respeto al otro, la aceptación del otro con todas sus diferencias y dejar al otro la libertad religiosa y la libertad de la vida social --concluye--. Aceptar por tanto el concepto de pluralismo religioso. Si las religiones apoyan a sus seguidores en este tipo de aproximación a la paz, estamos ya en el camino acertado. Por esto el diálogo interreligioso no es cuestión facultativa: es verdaderamente obligatorio».