Todo fiel está llamado a apoyar materialmente a la Iglesia, afirma el Papa

Al recibir al Círculo de San Pedro

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 8 marzo 2007 (ZENIT.org).- Todo fiel está llamado a colaborar, también materialmente, con la obra de evangelización y de ayuda a los necesitados realizada por la Iglesia, afirmó este jueves Benedicto XVI al recibir en audiencia a los socios del Círculo de San Pedro.



En el tradicional encuentro anual, se le entregó al Papa el óbolo de san Pedro, es decir, las ofertas que se han recogido en las parroquias e instituciones de la diócesis de Roma durante este año y que serán destinadas a las obras de caridad del Santo Padre.

Esta cita, que normalmente se celebra poco después de la fiesta de la cátedra de San Pedro, el 22 de febrero, constituye un momento simbólico para subrayar los lazos íntimos que unen a la Santa Sede con esta institución, que surgió en Roma el 28 de abril de 1869.

«La antigua práctica del óbolo de san Pedro, en un cierto modo ya vigente entre las primeras comunidades cristianas, surge de la conciencia de que todo fiel está llamado a apoyar incluso materialmente la obra de la evangelización y, al mismo tiempo, a socorrer con generosidad a los pobres y a los necesitados», aclaró el obispo de Roma.

«También en nuestro tiempo la Iglesia sigue difundiendo el Evangelio y colaborando con la edificación de una humanidad más fraterna y solidaria. Y gracias también al óbolo de san Pedro es posible cumplir con esta misión de evangelización y de promoción humana», siguió diciendo.

El Círculo de San Pedro organiza comedores para pobres en Roma y desde hace seis años ha abierto una casa de acogida para ofrecer tratamientos paliativos que ayuden a afrontar el dolor de personas enfermas y de sus familiares.

El óbolo de san Pedro comprende la colecta efectuada en las diócesis de todo el mundo sobre todo con motivo de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, las contribuciones de congregaciones e instituciones religiosas, las aportaciones de fundaciones y las ofertas espontáneas de fieles de todo el mundo.

El dinero que se recoge con este motivo no entra en el presupuesto de la Santa Sede, pues se destina directamente a las obras de caridad.