''Trabajamos hace muchos años con grupos vulnerables de la sociedad cubana''

Entrevista con Maritza Sánchez, directora de Caritas Cuba (I)

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 1163 hits

Acaba de clausurarse en esta ciudad la Asamblea del Consejo Pontificio Cor Unum, que ha reunido a personas e instituciones que reflexionan y trabajan extendiendo la caridad del papa. En Cuba, la Iglesia, a través de Caritas, se ha abierto un espacio propio de actuación, de acuerdo a la doctrina social que ha roto desconfianzas en ámbitos gubernamentales.

Una de las participantes invitadas al encuentro en Roma fue la doctora Maritza Sánchez Abiyud, directora de Caritas Cuba, quien conversó con ZENIT sobre el valioso trabajo que desarrollan con los más necesitados del país caribeño. Ofrecemos a nuestros lectores la primera parte de la entrevista.

¿Cómo están los índices económicos actualmente en Cuba?

--Maritza Sánchez: Como usted sabe, Cuba es un país en vía de desarrollo que vive una crisis económica, con muchas carencias, donde los salarios son bajos. No hay relación entre el costo de la vida y los salarios, pues las personas no ganan para costear lo que se necesita para un nivel de vida medio. Hay dificultades de todo tipo, con los alimentos, la ropa, los zapatos. A pesar de que hay una parte de los alimentos que son subsidiados, esto cada vez es menos; y a pesar que la salud es gratuita, hay que comprar los medicamentos. Otros servicios se han disparado, como es la tarifa eléctrica...

¿Las últimas medidas del presidente han ayudado a reactivar la economía y la calidad de vida?

--Maritza Sánchez: Creo que la medida de mayor impacto en la población, ha sido permitir el surgimiento del trabajo por cuenta propia. Es algo bastante limitado y es consecuencia de que el Estado no puede seguir financiando todos los salarios, pues aunque todavía es el principal empleador, ha tomado la decisión de acomodar la fuerza laboral y permitir el trabajo por cuenta propia.

¿Qué tipo de empresas han surgido?

--Maritza Sánchez: Son mayormente oficios, también servicios gastronómicos, arrendamiento de la casa, entre otros. Surge entonces una nueva cultura impositiva del pago de impuestos, y la gente tendrá que trabajar muy duro para levantar su propio negocio. Hay que tener en cuenta que no todos tienen el espíritu emprendedor ni pueden asegurar un capital, como tampoco está asegurada la materia prima ni el mercado. Es un avance, una nueva experiencia y apertura, pero el impacto no va a ser muy fácil, pues tiene muchas dificultades aún para la gente.

Pero allí está Caritas, ¿no?… ¿En qué sectores vienen trabajando?

--Maritza Sánchez: Trabajamos hace muchos años con varios grupos vulnerables de la sociedad cubana. Uno de ellos es el de las personas de la tercera edad. Somos el segundo país más envejecido de América Latina; y si los salarios son bajos, las pensiones lo son más. Muchas de estas personas están solas, porque sus hijos emigraron en determinado momento. Nosotros les ofrecemos servicios a siete mil ancianos que se benefician a través de los comedores o en el lavado de ropa. Existen los grupos con necesidades de sociabilidad, los que hacen subir en casi 28.000 los beneficiarios de las diferentes actividades.

¿A qué otros grupos atienden?

--Maritza Sánchez: También trabajamos con niños, adolescentes y jóvenes en riesgo, en un programa que llamamos “grupos de desarrollo humano integral”, el cual se amplía a sus familias, que a veces son disfuncionales y que viven en barrios marginales.

Es un verdadero grupo de riesgo…

--Maritza Sánchez: Sí, tienen una economía muy precaria. Muchas veces falta uno de los padres, y la mayoría de los casos son las madres las que tienen a cargo los hijos; cuando hay una economía precaria, las familias en la cotidianidad se dedican a buscar lo necesario para vivir y descuidan el afecto hacia sus hijos.

¿En qué otra área trabajan?

--Maritza Sánchez: Trabajamos con personas con discapacidad y sus familias, agrupándolas para que se apoyen mutuamente. El mayor grupo que tenemos son personas con síndrome de Down. También estamos trabajando con los niños autistas y otras afecciones como la parálisis cerebral. Los padres nos agradecen mucho, porque es como crear un espacio donde se encuentran personas con la misma problemática, junto a especialistas voluntarios que nos apoyan en capacitar a los padres y atender a los niños.

¿Reciben apoyo y facilidades de los organismos oficiales?

--Maritza Sánchez: Podemos decir que nuestro trabajo está en el campo de lo informal. Ha habido un proceso de entendimiento entre la Iglesia y el Estado. Porque al principio de los años noventa era extraño ver trabajar a la Iglesia como un nuevo actor en el campo social, y el Estado pensaba que queríamos hacer un trabajo paralelo, y poner en tela de juicio su trabajo. Creo que con el tiempo ha entendido que lo hacemos porque forma parte de la naturaleza de la Iglesia. Hay muchos de nuestros beneficiarios que prefieren el enfoque desde Caritas, donde la persona aparece como centro, con un enfoque hacia la comunidad, a la familia.

Los veían como una “competencia”…

--Maritza Sánchez: De ninguna forma se trata de competir, sino más bien de respetar el principio de subsidiariedad de la Doctrina Social de la Iglesia. Es decir, actuamos con aquellas personas que no entran en la clasificación, dentro de las normas que tiene el Estado para obtener una asistencia social, o lo que reciben como ayuda social no es suficiente. Creo que con el tiempo, el diálogo y el actuar juntos --por ejemplo en situaciones de emergencia--, han sido situaciones propicias para dialogar con todas las estructuras del Estado y ganar un poco de confianza mutua, para buscar puntos comunes de interés en beneficio de quienes más lo necesitan.