Treinta y un nuevos sacerdotes del Opus Dei de trece países

Ordenados por monseñor Javier Echevarría en la basílica San Eugenio de Roma

Roma, (Zenit.org) Redacción | 1239 hits

Son de trece países diferentes los 31 nuevos sacerdotes que recibieron este sábado 4 de mayo, la ordenación de manos de monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, en la basílica de San Eugenio de Roma.

Según informa el Opus Dei, en su página web, entre los mayores de esta promoción de nuevos sacerdotes se encuentra Mario Pagani, de 54 años, nacido en Ramos Mejía (Argentina). Como ingeniero, ha trabajado 18 años en Bolivia, dirigiendo dos ONG especializadas en la ayuda a campesinos y ganaderos del altiplano. Ahora, en su misión sacerdotal, espera hacer llegar a otra mucha gente la felicidad que Dios transmite, "repartir entre los hombres los regalos que el Señor distribuye a través de sus sacerdotes".

También se ordena Julio Paz, argentino y médico. Para él, el hecho de que el nuevo santo padre sea argentino es, sí, un orgullo, pero "sobre todo una responsabilidad". Destaca la huella profunda que deja estudiar en Roma: "Yo vengo de un país joven. Venir a Roma, junto al papa, para estudiar teología es maravilloso. ¡Cuánta gente ha caminado y rezado por estas calles a lo largo de los siglos!".

Keishuke Hazama tiene 39 años y es japonés aunque a los 21 años todavía no conocía la fe católica: "En mi ciudad en Japón había una iglesia donde vivía un sacerdote irlandés. Era anciano y vivía solo. Yo pensaba: ‘Él ha venido para ayudar al pueblo japonés’. Por aquel entonces, era una vida que me parecía incomprensible". Este ejemplo estuvo en el inicio de su conversión: “Me bautizó Juan Pablo II en Roma, en la Semana Santa de 1994. Echando la vista atrás, veo ahora lo importante que la fe ha sido en mi vida, y pienso que, como ese anciano sacerdote, ahora podrá ayudarme a servir a las almas”.

El médico italiano Giovanni Zaccaria, de 33 años, es cardiólogo. ¿Cómo llega un médico a ser sacerdote? En su itinerario ha sido fundamental el ejemplo de personas que le han precedido en la entrega como su madre, que dejó la carrera de biología para cuidar a su familia; el sacerdote de su parroquia, al que ayudaba en la misa; los médicos que trataban el cáncer de su madre. En ellos vió que Dios le iba haciendo ver su voluntad, poco a poco. Respecto al futuro, comenta: "sigo llevando un médico dentro: por eso tengo la esperanza de poder ayudar a muchas personas a encontrar a Cristo en la enfermedad".

El inglés Peter Damian-Grint fue profesor de la Universidad de Oxford. Allí se especializó en Literatura medieval francesa. dedicado en principio a la investigación, en momento de su vida comprendió que la voluntad de Dios era que se hiciera sacerdote. Como intelectual, recuerda con entusiasmo la visita de Benedicto XVI a Inglaterra: “Con la claridad y la profundidad que le caracteriza, el papa nos recordó que debíamos estar orgullosos de nuestra fe. Tenemos la verdad, y por eso hay que ofrecerla con amabilidad a los demás”.

El filipino Anthony Pichay Sepulveda, de 33 años, llega al sacerdocio tras un periodo de experiencia profesional. Graduado en informática, ha sido profesor en un colegio. Uno de sus recuerdos más gratos durante los años de formación en Roma es la reciente elección de papa Francisco. “Recuerdo aquella noche: cuando supimos la noticia, atravesé corriendo la ciudad hasta la plaza de San Pedro. ¡Fue la carrera de mi vida! Pude estar bajo el balcón. Al ver al nuevo santo padre, me alegré, porque conocía su cercanía a los más pobres, a los más humildes. Es un ejemplo para todos nosotros”. 

Janvier Mahougnon Gbenou, de 31 años es de Benín. Es el primer fiel del Opus Dei de este país que recibe el sacerdocio, un ministerio que afronta sin temores. Señala tres motivos para ello: "El primero es saber que me ayuda la oración de muchos cristianos. El segundo es que, una vez ordenado, mi tarea será transmitir la gracia y el mensaje de Cristo. Transmitir y no inventar o improvisar. Lo que daré no será mío, sino de Cristo. Por último, me siento seguro porque sé que estoy en las manos de la Virgen María, la Madre de todos los sacerdotes”.

Los nuevos sacerdotes proceden de Reino Unido, Nigeria, Perú, Argentina, Venezuela, España, México, Japón, El Salvador, Filipinas, Alemania, Kenia y Benín.