Uganda: Muere una religiosa contagiada por el virus de Ébola

Había pedido asistir a los enfermos más graves y abandonados

| 434 hits

GULU, 7 nov (ZENIT.org).- Sor Pierina Asienzo, una religiosa ugandesa de 45 años, de las hermanitas de María Inmaculada, ha muerto el pasado domingo contagiada del virus de Ébola, según informa la agencia Misna, tras haber


pedido dedicarse a los enfermos más graves.

El virus de Ébola sigue segando vidas en esta población de Gulu, y también las de quienes luchan contra él (Cf. «Uganda: Misioneros en primera línea contra el virus de Ébola»).

«Sólo en el hospital de St. Mary de Lachor --afirma el hermano Elio Croce, comboniano, responsable técnico del centro médico misionero, en declaraciones a la agencia Misna-- se cuentan ya cinco víctimas entre el personal sanitario: han sido contagiadas y han perdido la vida Christine Ajok, de veinte años, Daniel Ayella, de veinticuatro, y Mónica Aol, de veinte años, estudiantes de las escuela de enfermeras».

«Han muerto entre el mes septiembre y el de octubre --añade--. Otras dos eran enfermeras profesionales: Margaret Adota, que deja diez hijos huérfanos, y Florence, madre de una niña. Otras enfermeras afortunadamente, han logrado sobrevivir al contagio: sor Helen Alobo, de la diócesis de Lira y estudiante, Irar Irene y Aber Sharon, de veinte años».

Sor Pierina se contagió en el hospital de Gulu. Así la recuerda el hermano Croce: «Una mártir de la caridad que había ya trabajado como anestesista en Lachor durante muchos años y luego había vuelto a estudiar para mejorar su preparación profesional».

Sor Pierina, de etnia madi, se presentó como voluntaria para trabajar en el departamento de los enfermos del virus de Ébola. «Empezó a tener los síntomas después de nueve días --relata el hermano Croce--, pero inicialmente se pensaba en la malaria. Luego, el miércoles pasado se vió claro que se trataba de Ébola. A pesar del desesperado intento de los médicos, no fue posible
salvarla».

«Una vez más --añade el hermano Croce-- tengo que denunciar la falta de medios de protección suficientes para el personal médico que asiste a los contagiados por el Ebola. Seguimos reciclando todo lo que podemos pero siempre nos faltan batas, delantales y máscaras. La muerte de la hermana es una ulterior prueba de la falta de suficientes medios de protección».