Últimos preparativos del Jubileo de los «embajadores» del Papa

Son unos 120 los representantes pontificios en los diferentes países

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CIUDAD DEL VATICANO, 12 sep (ZENIT.org).- Tenía que celebrarse el Jubileo para ver algo así: los «embajadores» del Papa en los cuatro rincones del planeta, los nuncios apostólicos, se reunirán en Roma para celebrar sus propias jornadas jubilares.



En total, estos representantes pontificios son más de 120. A ellos, se les unirán los nuncios ancianos que ya han terminado su servicio y, que en estos momentos, son más de 20. La primera cita tendrá lugar el jueves próximo en la basílica de San Cruz en Jerusalén. El encuentro, que tendrá lugar en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, será presidido pro el prior de los cistercienses de la abadía, el padre Simone Fioraso.

Al día siguiente, viernes 15 de septiembre, el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, presidirá una solemne concelebración eucarística en la Basílica de San Pedro. Un momento para expresar la comunión de todos los representantes pontificios con el jefe de la diplomacia vaticana, el secretario de Estado. A continuación tendrá lugar la audiencia con Juan Pablo II.

Naturalmente, estas celebraciones de carácter religioso, serán acompañadas por otras, de carácter festivo, que quieren reforzar la amistad y el conocimiento entre los nuncios. De hecho, muchos de ellos no se ven desde hace muchos años. En ocasiones han sido compañeros de estudio o de misiones diplomáticas.

Según ha declarado a los micrófonos de «Radio Vaticano», el arzobispo Carlo Maria Viganò, nuncio apostólico, delegado de las representaciones pontificias, los orígenes de esta institución se hunden en las palabras de Jesús al apóstol Pedro de apacentar la grey de Cristo. «En este sentido, los representantes pontificios nacieron con la misión de Pedro y, al crecer la Iglesia, permiten que la misión de Pedro pueda ser ejercida en todas las fronteras de la tierra».

«A los legados del pontífice se les encomienda el oficio de representarle de modo estable ante las Iglesias particulares o también ante los Estados y Autoridades públicas a donde son enviados», según indica el Código de Derecho Canónico (Canon 363).

«La función principal del Legado pontificio consiste en procurar que sean cada vez más firmes y eficaces los vínculos de unidad que existen entre la Sede Apostólica y las Iglesias particulares», continúa indicando el Código de Derecho Canónico. En particular, le corresponde prestar ayuda y consejo a los obispos, «sin menoscabo del ejercicio de la potestad legítima de éstos» y transmitir o proponer a la Sede Apostólica los nombres de los candidatos a ser nombrados obispos.

Por lo que se refiere a las relaciones ante los Estados, los nuncios deben «promover y fomentar las relaciones entre la Sede Apostólica y las Autoridades del Estado; tratar aquellas cuestiones que se refieren a las relaciones entre la Iglesia y el Estado; y, de modo particular, trabajar en la negociación de concordatos, y otras convenciones de este tipo, y cuidar de que se lleven a la práctica».