Un budista invita a los cristianos europeos a redescubrir su propia riqueza

Habla el maestro budista suizo Jérôme Ducor, del movimiento Shinshu

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ESTRASBURGO, 20 septiembre 2002 (ZENIT.org).- Si el budismo suscita en Europa tanta simpatía es porque aquí se conoce poco el patrimonio espiritual del cristianismo, afirma un maestro budista.



Jérôme Ducor, del movimiento japonés Shinshu, ha exhortado a las Iglesias cristianas de este continente a «hacer que los europeos redescubran las riquezas espirituales del mensaje cristiano».

Ducor, suizo, vicegerente en Ginebra del Templo Shingyoji, abrió este viernes la segunda jornada de la Consulta sobre Budismo en Europa, celebrada hasta este sábado en Estrasburgo por el Consejo Pontificio para el Diálogo Interrreligioso y por el Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (CCEE).

El maestro, ligado al budismo desde su adolescencia, explicó ante todo las cifras que hablan de un millón de budistas en Europa.

«Se trata más de simpatizantes que de budistas que practican --dijo--. A éstos hay que sumar las declaraciones de actores famosos, como Sophie Marceau e Isabelle Adjani, que se definen budistas, pero no son militantes, de hecho no comprenden mucho lo que quieren decir en concreto».

«Por tanto, hay mucha confusión --aclara--. Pero un dato es cierto: el budismo suscita en Europa mucha simpatía porque se presenta como una fe liberadora, una voz espiritual completa».

Pero la pregunta que surge es ¿por qué la gente recurre al budismo y no al cristianismo?. «Con toda honestidad debo decir que la mayor parte de estas personas no conocen la herencia cristiana --confiesa el maestro budista, cuya declaración ha sido publicada por el servicio de prensa de la Conferencia Episcopal Italiana--. Y es sorprendente verificarlo no sólo entre los jóvenes, sino también en los adultos».

«Se conocen las fiestas, se participa en los matrimonios --añade--. Pero no se conoce a fondo la espiritualidad cristiana. Si al mensaje cristiano le falta el fundamento cultural, está claro que las personas inician una búsqueda».

«Creo que hay en la gente una profunda búsqueda religiosa --sigue diciendo el maestro del movimiento espiritual japonés--. Y el interrogante más fuerte que se nos presenta hoy es el relativo a la cuestión de la muerte. Para mí, la muerte era la gran pregunta. Y no tenía necesidad de respuestas teóricas sino de caminos prácticos».

Ducor sugiere a las Iglesias cristianas dos pistas de trabajo: devolver «fundamento cultural» al mensaje cristiano y «hacer conocer el tesoro espiritual del cristianismo para que sea este el mensaje que llegue a las personas».

«La gente tiene necesidad de vida espiritual o, todavía mejor, necesita una espiritualidad vivida --concluye--. El cristianismo tiene en esto un gran tesoro. Pienso en los Padres de la Iglesia y en sus estupendos textos. Pienso en la oración y en la herencia monástica».