Un cristiano condenado a cadena perpetua por un supuesto SMS blasfemo

No hay pruebas ni testigos que demuestren su culpabilidad

Roma, (Zenit.org) Redacción | 2112 hits

La ley sobre la blasfemia continúa actuando en Pakistán. Sajjad Masih Gill, un joven cristiano de 28 años, residente en Pakpatan, ha sido condenado por blasfemia a cadena perpetua y a una multa de 200.000 rupias (unos 2.000 dólares) por un Tribunal de Primera Instancia en Gojra (Punjab). El veredicto fue emitido el 13 de julio.

Gill es miembro de la comunidad cristiana "Adventista del Séptimo día" y ha sido acusado de blasfemia, en concreto por insultar al profeta Mahoma y el Islam, por parte de algunos líderes religiosos islámicos y otras personalidades influyentes por haber enviado un SMS con contenido blasfemo desde su teléfono móvil. Tal y como refleja la agencia Fides, se trata del primer caso de "blasfemia vía SMS" registrado por la policía en Pakistán.

En declaraciones a dicha agencia, el abogado católico Nadeem Anthony, que ha seguido el caso, comenta que "ha sido del todo inesperado que el juez haya pronunciado un veredicto como éste, condenando a Masih, porque no hay pruebas en su contra".

El director del periódico " Minorities Concern of Pakistan", Aftab Alexander Mughal ha enviado un reconstrucción del caso a Fides en el que explica que el 18 diciembre 2011, Malik Muhammad Tariq Saleem, musulmán residente de Gojra, comerciante de telas, habría recibido algunos mensajes de texto blasfemos procedentes de un teléfono desconocido. Al día siguiente se presentó en la policía de Gojra para poner una denuncia por blasfemia, acusando y arrestando a Sajjad Gill. Según los miembros de la comunidad cristiana de Goira, las acusaciones son infundadas y Gill es inocente. De hecho, la acusación no ha conseguido mostrar ninguna prueba que demuestre las culpabilidad, desde el teléfono de Gill, que ha sido entregado a la policía, no hay ningún SMS blasfemo, ni hay testigos. Sajjad Masih se ha declarado inocente.

Según ha informado el abogado Mustaq Gill, de la organización LEAD (“Legal Evangelical Association Development”), el mensaje podría haber salido del teléfono de una joven pakistaní cristiana, Roma Ilyas, enamorada de Gill. Sin embargo la joven se había visto obligada por los padres a casarse con Donald Bhatti, otro cristiano residente en Reino Unido. Este último, por celos, podría haber registrado una tarjeta SIM con el nombre de Roma y después habría enviado los SMS blasfemos con esa tarjeta, para dar "una lección" a ambos. También Roma ha sido acusada, pero como residente en Reino Unido ha sido imposible proceder contra ella y por eso la acusación ha recaído contra Sajjad. Una vez arrestado la policía trató de extorsionar con violencia a Sajjad para una falsa declaración, nunca firmada por Gill.

Además, sostiene el abogado defensor de Gill, Javed Chaudhry Sahotra, los agentes de policía que registraron la denuncia y trataron el caso no eran competentes para indagar sobre un caso de blasfemia ya que sólo los inspectores de un cierto grado pueden hacerlo, por lo que todo el procedimiento resultaría nulo. No obstante estas lagunas, el juez ha condenado a Gill a cadena perpetua. Los abogados defensores han anunciado el recurso de casación ante el Tribunal Supremo, en el segundo grado de juicio.  La comunidad cristiana Adventista del Séptimo día esta reunida en oración por Gill, por su familia y por todas las víctimas inocentes de la ley de blasfemia.