Un dicasterio para pensar y llevar adelante la nueva evangelización

El contenido del Motu Proprio “Ubicumque et semper”

| 3680 hits

CIUDAD DEL VATICANO, martes 12 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- La Santa Sede publicó este martes la Carta apostólica de Benedicto XVI en forma de Motu propio titulada Ubicumque et semper, con la que se instituye un nuevo dicasterio de la Curia Romana, el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

El documento contiene cuatro artículos y una reflexión del Papa sobre la necesidad de evangelizar y las particularidades de la evangelización actual.

La finalidad del nuevo consejo pontificio, indicada en el artículo 1 del Motu proprio, incluye estimular “la reflexión sobre los temas de la nueva evangelización” e identificar y promover “las formas y los instrumentos adecuados para realizarla”.

El Motu proprio indica que la acción del nuevo Consejo “está al servicio de las Iglesias particulares, especialmente en esos territorios de tradición cristiana donde con mayor evidencia se manifiesta el fenómeno de la secularización”.

Entre las tareas específicas del dicasterio, el documento, fechado en Castel Gandolfo el pasado 21 de septiembre, señala “profundizar en el significado teológico y pastoral de la nueva evangelización”.

También promover y favorecer el Magisterio pontificio relativo a las temáticas relacionadas con la nueva evangelización, dar a conocer iniciativas ligadas a ésta que ya se realizan y promover de nuevo su realización.

Y ello en estrecha colaboración con las conferencias episcopales interesadas, e “implicando activamente también los recursos presentes en los Institutos de Vida Consagrada y en las Sociedades de Vida Apostólica, como también en las agregaciones de fieles y en las nuevas comunidades”.

Otra de las tareas del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización es “estudiar y favorecer la utilización de las modernas formas de comunicación, como instrumentos para la nueva evangelización”.

Y finalmente, el dicasterio se encarga también de “promover el uso del Catecismo de la Iglesia Católica, como formulación esencial y completa del contenido de la fe para los hombres de nuestro tiempo”.

El nuevo dicasterio está dirigido por un arzobispo presidente, el primero de los cuales es el arzobispo italiano Rino Fisichella, que presentó hoy públicamente en la Santa Sede el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

También contará con un secretario, un subsecretario, “un adecuado número de oficiales” y miembros propios. Además puede disponer de consultores propios, establece Ubicumque et semper.

Siempre y en todas partes

El título del Motu proprio (traducido del latín al español, Donde sea y siempre) hace referencia al deber que tiene la Iglesia de anunciar siempre y en todas partes el Evangelio de Jesucristo.

En el documento, Benedicto XVI constata que la misión evangelizadora de la Iglesia “ha asumido en la historia formas y modalidades siempre nuevas según los tiempos, las situaciones y los momentos históricos”.

Y continúa explicando que “en nuestro tiempo, uno de sus rasgos singulares ha sido confrontarse con el fenómeno del alejamiento de la fe, que se ha manifestado progresivamente en sociedades y culturas que desde hacía siglos parecían impregnadas por el Evangelio”.

También cita algunas transformaciones sociales de las últimas décadas “que han modificado profundamente la percepción de nuestro mundo”.

Entre ellas, el Papa destaca “los gigantescos progresos de la ciencia y de la técnica”, “la ampliación de las posibilidades de vida y de los espacios de libertad individual”, “los profundos cambios en el campo económico”, “el proceso de mezclas de etnias y culturas causado por fenómenos migratorios masivos” y “la creciente interdependencia entre los pueblos”.

A continuación, constata las consecuencias -algunas beneficiosas y otras preocupantes- de todo ello en la dimensión religiosa de la vida del hombre.

“Por un lado la humanidad ha conocido innegables beneficios de estas transformaicones y la Iglesia ha recibido ulteriores estímulos para dar razón de la esperanza que lleva”, explica el Pontífice.

“Por el otro -añade-, se ha verificado una preocupante pérdida del sentido de lo sagrado, llegando incluso a cuestionarse esos fundamentos que parecían indiscutibles, como la fe en un Dios creador y providente, la revelación de Jesucristo único salvador, y la común comprensión de las experiencias fundamentales del hombre como el nacer, el morir, el vivir en una familia, la referencia a una ley moral natural”.

Benedicto XVI indica que recoge las enseñanzas del Concilio Vaticano II y de sus predecesores sobre la cuestión de la relación entre la Iglesia y este mundo contemporáneo y “la necesidad de encontrar formas adecuadas para permitir a nuestros contemporáneos escuchar aún la Palabra viva y eterna del Señor”.

Particularmente recuerda que Pablo VI destacó la cada vez mayor necesidad del compromiso de la evangelización a causa de las frecuentes situaciones de descristianización, así como el concepto de “nueva evangelización” en el que profundizó Juan Pablo II.

El concepto de “nueva evangelización”, recuerda Benedicto XVI en el Motu proprio, resume la tarea que espera a la Iglesia hoy, en particular en las regiones de antigua cristianización”, que “si bien se refiere directamente a su forma de relacionarse hacia el exterior, presupone sin embargo ante todo una constante renovación interior”.

“Considero oportuno ofrecer respuestas adecuadas para que la Iglesia entera, dejándose regenerar por la fuerza del Espíritu Santo, se presente al mundo contemporáneo con un empuje misionero capaz de promover una nueva evangelización”, afirma Benedicto XVI en el documento por el que instituye el dicasterio.

Y añade: “Ésta hace referencia sobre todo a las Iglesias de antigua fundación, que sin embargo viven realidades muy diferenciadas”.

El Papa constata la necesidad de evangelizar de manera diferente territorios donde la práctica cristiana manifiesta una buena vitalidad y un profundo arraigo; otros donde se nota una más clara toma de distancia de la sociedad en su conjunto hacia la fe, con un tejido eclesial más débil, y finalmente zonas que parecen completamente descristianizadas”.

Estas últimas tierras, en las que “la luz de la fe se confía al testimonio de pequeñas comunidades”, explica Benedicto XVI, “necesitan un renovado primer anuncio del Evangelio” y a la vez “parecen ser particularmente refractarias a muchos aspectos del mensaje cristiano”.

El Papa añade que “de lo que tienen necesidad todas las Iglesias que viven en territorios tradicionalmente cristianos es de un renovado empuje misionero, expresión de una nueva generosa apretura al don de la gracia”.

Y concluye que “para proclamar de forma fecunda la Palabra del Evangelio, es necesario ante todo que se haga una profunda experiencia de Dios”.