Un elefante en el Vaticano

El papado dio origen a uno de los primeros zoológicos modernos

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CIUDAD DEL VATICANO, 25 julio (ZENIT.org).- El historiador Silvio Bedini acaba de publicar a sus 83 años un libro «The Pope´s Elephant» («El elefante del Papa») que ha incubado desde que en 1962 aparecieran en unas obras del Vaticano los huesos de un paquidermo.



Cuando se celebraban en Roma las sesiones del Vaticano II nadie encontraba explicación al origen de aquellos restos, pues nadie recordaba que en la colina vaticana hubiera vivido ningún elefante.

Fue así como Bedini se sumergió en los archivos y ha reconstruido toda la historia de un elefante que llegó desde la India en pleno siglo XVI. Annón, como bautizaron al paquidermo, fue un regalo de Enmanuel I, rey de Portugal, con el fin de ganarse la benevolencia del Papa frente a la competencia de la corona española en el descubrimiento de nuevas tierras que incorporar al orbe católico.

La elección de uno de los Papas más jóvenes de la historia, el Médici Giovanni, que tenía sólo 37 años cuando fue elevado al solio pontificio, le pareció al rey portugués una ocasión para poner de su lado a la Santa Sede. Este pontífice, en plena edad de oro del Renacimiento, formó uno de los primeros zoos de la historia moderna, con lo que le regalaron leones, osos, monos y aves exóticas... y este elefante traído desde la India por mar, en un viaje que duró meses.

El elefante vivió solamente unos tres años, y fue muy utilizado en los desfiles de las fiestas en Roma, en los carnavales... e incluso sirvió de modelo para los pintores y escultores, como Rafael o Bramante. Desde el año 1513, el elefante pasó a formar parte de los cuadros romanos, de algunas escenas de la creación del mundo, en la recreación de escenarios de la antigua Roma, y, sobre todo, en las pinturas que reflejaban la «adoración de los Magos». Fue así como llegó un elefante al Vaticano.
José Ángel Agejas, La Razón