Un grupo estadounidense redime a 2.700 esclavos en Sudán

Llamamiento a continuar con la campaña contra las petroleras

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BOSTON, 4 abril 2001 (ZENIT.org).- El Grupo Antiesclavitud de Estados Unidos (AASG) anunció ayer que su presidente, Charles Jacobs, ha regresado de una misión de redención de esclavos en Sudán que servido para liberar a unos 2.700 niños y mujeres.



Jacobs, que reunió testimonios de primera mano sobre las atrocidades cometidas por las fuerzas del Gobierno de Sudán, ha renovado su llamamiento a los accionistas para que retiren su apoyo a las empresas petroleras internacionales que actúan en Sudán.

«Estar presente en el momento de la redención fue maravilloso y escandaloso al mismo tiempo», subrayó Jacobs, que se unió a la misión organizada por la organización humanitaria, con sede en Suiza, «Christian Solidarity International».

«Vi la alegría de los padres e hijos reunidos y recibí información sobre los estragos de la esclavitud directamente de las propias víctimas», dijo Jacobs.

Los supervivientes describieron las incursiones de los milicianos árabes, mercenarios de esclavos, en las que las aldeas fueron saqueadas, los hombres asesinados y mujeres y niños tomados como botín de guerra. «Hablé con mujeres que fueron violadas por una pandilla de hombres repetidamente. Quienes se resistieron fueron degollados delante de las mujeres como una advertencia», relató el presidente del Grupo Antiesclavitud.

«Una mujer me dijo que los buscadores de esclavos obligaron a su hermano a violarla antes de hacerlo ellos», añadió. La violación en grupo de mujeres en Kosovo está considerada como crimen de guerra. Jacobs dijo que AASG está buscando ayuda para llevar el caso de las esclavas negras violadas en grupo a los tribunales internacionales.

Al abandonar Jacobs Sudán, el «Boston Globe» publicó un artículo de primera página sobre la gran inversión de «Fidelity» en la compañía canadiense «Talisman Energy» que, según dicen las organizaciones de derechos humanos, alimenta la ofensiva de guerra del Gobierno de Jartum. «Los estadounidenses que invierten en algunos fondos de "Fidelity" están financiando inconscientemente una "guerra santa" genocida y la trata de esclavos negros», recalcó Jacobs.


La ONU corrobora la relación petróleo-guerra
Por otra parte, los más recientes estudios del nuevo Informador Especial de la ONU corroboran el gran poder destructor del negocio petrolero en Sudán del Sur. Y plantean repetidamente la cuestión moral más urgente para los países que tienen empresas petrolíferas actuando en la zona, como es el caso de Canadá.

El último documento del Informador Especial de la ONU, Gerhart Baum, deja clara la relación directa entre la búsqueda de nuevos yacimientos petrolíferos en el sur de Sudán y la guerra. Un dossier que se añade y confirma el trabajo de los precedentes Informadores de la ONU respecto a Sudán (Leonardo Franco y Gaspar Biro), así como a los informes de Amnistía Internacional, «Human Rights Watch», y la misión de valoración canadiense dirigida por John Harker, y la organización humanitaria británica «Christian Aid».

El informe de Baum declara que la búsqueda de petróleo está llevando a serias violaciones de los derechos humanos del pueblo de Sudán y que el Gobierno está recurriendo a la reubicación forzada de la población local. «A veces se destruyen aldeas y se despuebla la zona. Esta es nuestra preocupación», dijo Gerhart Baum.

La explotación del petróleo atrae también los combates, afirmó el experto estadounidense ante los 53 países de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.