Un libro revela la conexión de la droga con santería y brujería

Los narcotraficantes no practican realmente la religión cristiana

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MÉXICO, viernes 17 de diciembre de 2010 (ZENIT.orgEl Observador).- Con motivo de la publicación del libro “La fe de los sicarios” del presidente de la Asociación de Analistas Católicos de México, el periodista Carlos Montiel, autor del texto, platicó con Zenit-El Observador sobre cómo se relaciona el narcotráfico con la santería y la brujería y no con la Iglesia católica ni con la religión cristiana, como muchos medios de comunicación mexicanos han querido hacer ver a los lectores.

--¿Qué características tiene la religiosidad de la mayoría de los narcotraficantes?

Carlos Montiel: Los jefes del narcotráfico mantienen una falsa adhesión a la fe católica, cuando destruyen al contrario sin mirar el prejuicio que ocasionan a la célula familiar y al componente social. En específico, los sicario  manifiestan un vínculo devocional con santos católicos y cultos como prácticas ritualistas del ocultismo, al profesar la devoción a la “santa” muerte, al “santo” Jesús Malverde, hasta culminar en la magia, santería, brujería y satanismo.

--¿Qué implica el culto a la Santa Muerte?

Carlos Montiel: Una práctica de la cultura de la muerte, debido a la maldad de sus ritos, un culto que ha incrementado casos de posesión demoníaca que culminan en cuestiones satánicas. Se le atribuye una relación estrecha con la brujería y el satanismo, principalmente por su culto esotérico. La celebración de sus misas negras va dirigida a la protección de sicarios, narcos, custodios, ladrones, secuestradores, prostitutas, policías y extorsionadores.

--¿Qué relación hay entre santería y narcotráfico?

Carlos Montiel: Algunas organizaciones criminales de tráfico de drogas ávidas de poder, se acercan a sectas de magia negra que realizan rituales o sacrificios con seres humanos, para blindar a sus narcotraficantes o sicarios. Otras, son “santificadas” con rituales de brujería totalmente espeluznantes. Recurren a la santería para solicitar blindaje contra sus enemigos.

En la frontera entre México y los Estados Unidos prolifera la brujería satanista, la santería, el vudú, y cultos sacrificiales como la “santa” muerte.

Los policías han recurrido a rituales que mezclan vudú haitiano, santería cubana, y brujería local. En los ritos, brujos o santeros aprovechando noches de luna llena sacrifican pollos rociando su sangre sobre los policías con el fin de conseguir protección contra los sicarios. Incluso, policías de Tijuana optan por tatuar su cuerpo con símbolos de vudú, como blindaje contra las balas, el cual tiene un precio de aproximadamente 160 dólares.

- ¿Las bandas criminales han puesto en peligro la vida de sacerdotes y laicos comprometidos?

Carlos Montiel: Los sicarios han trastocado a la institución divina, considerando como sus enemigos a miembros de la jerarquía eclesial, principalmente por el interés de estos últimos en difundir la cultura de la vida, los valores de lo familiar y social, la paz y el perdón. Han llegado a extorsionar a sacerdotes con la solicitud de 5 mil a 10 mil pesos semanales, mismos que fueron recaudados por las limosnas. Como resultado, los sacerdotes han tenido que ser cambiados a otras diócesis. Debido al clima de violencia, ejercer el ministerio sacerdotal es un riesgo latente en diversas provincias de México, en Oaxaca, Sinaloa, Chiapas, Guerrero, Veracruz, Aguascalientes, Jalisco, Hidalgo, Michoacán, Durango, Coahuila, Chihuahua, Estado de México y el Distrito Federal.

México es campo minado en el que predicadores y líderes sociales pueden verse alcanzados por la existencia de más de 130 células de la delincuencia organizada.

Por lo anterior, los sicarios son considerados enemigos de la fe cristiana; y quien mata o amenaza a representantes de Cristo en la tierra, son hijos de las tinieblas.

--¿”Santa muerte” y santería se relacionan con prácticas satánicas?

Carlos Montiel: Buscar lograr conocimiento o poderes sobrenaturales fuera de Dios, pretendiendo saber y dominar los secretos de la naturaleza, lleva a los sicarios como a capos, a manifestar un tácito rechazo a Dios sin importar que lo oculto sea un canal por el cual Satanás tome posesión de las personas. Es peligrosa la práctica y culto a la muerte como la santería porque puede pasar de la parafernalia del terror (estética maléfica) a los cultos satánicos. Estos ritos, exigen que el practicante vacíe su mente e invite a espíritus extraños a controlar su intelecto y cuerpo, lo que causa la esclavitud por una posesión demoníaca.

--¿Está relacionado el narcotráfico con ultrajes a templos y a hostias consagradas?

Carlos Montiel: Aunque las profanaciones a templos católicos y tumbas al extraer los cuerpos;  tal como lo realizan practicantes de brujería con el fin de completar sus ritos para proteger a sus adeptos; son producto de una conexión brujeril y satánica, no podemos unificar el problema, ambos mantienen dos objetivos a alcanzar distintos.

--Como católicos ¿qué podemos hacer?

Carlos Montiel: Iniciar en cada diócesis del país, particularmente quienes sufren el problema del narcotráfico, la campaña lanzada en la ciudad de Querétaro (México) que consiste en colocar en la puerta de cada hogar un moño blanco que envía el mensaje: “este hogar está a favor del Dios que es vida y no de la muerte”; y finalmente propagar la devoción a San Benito, de gran utilidad para alejar el mal que padece el país a causa de la violencia.

Nota: Una copia del texto se puede encontrar en consejodeanalistas@hotmail.com

Por Omar Árcega