Un obispo y un rabino buscan sendas para el diálogo entre judíos y católicos

En preparación de la Jornada del Diálogo con los Judíos de la Iglesia en Italia

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ROMA, viernes, 16 enero 2004 (ZENIT.org).- Las sendas por las que puede seguir avanzando el diálogo entre judíos y católicos fue el tema central de la conferencia entre representantes de las dos religiones que se celebró este jueves en la Universidad Pontificia de Letrán en Roma.



En el encuentro intervinieron el obispo Rino Fisichella, rector de la Universidad y presidente de la Comisión de la diócesis de Roma para el ecumenismo y el diálogo, y el rabino jefe de la comunidad judía de Roma, Riccardo Di Segni.

La conferencia sirvió para preparar la Jornada de Diálogo con los Judíos que la Iglesia católica en Italia celebrará el próximo sábado, en este año con el lema tomado del capítulo 3 de Sofonías: «Servirán al Señor bajo un mismo yugo» (versículo 9).

Monseñor Fisichella aclaró: «Esta es una cita no sólo para recordar que somos amigos y hermanos, sino también para hacer visible la relación de amistad».

El prelado puso como ejemplo el compromiso que tomaron algunos cristianos en Italia de asistir a la oración en la sinagoga como gesto de solidaridad tras el sangriento atentado contra dos sinagogas en Estambul (Turquía).

«Queremos profundizar la relación de amistad», aseguró el Fisichella.

Por su parte, el rabino Di Segni se adentró en las dificultades objetivas que plantea este diálogo, particularmente en el terreno de la teología.

«Se han dado progresos teológicos notables en la visión de judaísmo por parte de la teología cristiana --reconoció--. El documento sobre las escrituras judías, un hecho sin precedentes, da importancia a la exégesis rabínica», en referencia al documento de la Comisión Pontificia Bíblica «El pueblo judío y sus Santas Escrituras en la Biblia Cristiana» (2001).

Ahora bien, siguió constatando el rabino, «la reciprocidad a nivel teológico no existe. Entre políticos se puede discutir y llegar a una solución; entre teólogos no».

El motivo, siguió aclarando, es el carácter «único, pero totalmente asimétrico» que une al cristianismo con el judaísmo.

«El cristianismo nace del judaísmo y, con notables esfuerzos, puede introducir elementos de espiritualidad judía. Lo contrario no es posible», afirmó..

Sin embargo, concluyó, el versículo de Sofonías --«Servirán al Señor bajo un mismo yugo»-- «nos mueve a trabajar para ver cómo es posible realizar este ideal».