Un papa del fin del mundo

Líneas programáticas vistas por el Secretario adjunto del Celam

Bogotá, (Zenit.org) Redacción | 1026 hits

En la homilía de iniciación del ministerio petrino, el Papa Francisco presentó algunas líneas orientadoras de lo que seguramente será el programa de su pontificado.

En primer lugar, será un pontificado contextualizado en una hermenéutica de la continuidad con su predecesor Benedicto XVI, con quien está muy cercano en “la oración, llena de afecto y gratitud”. No habrá ruptura con las acciones programáticas de su antecesor sino una continuidad y complementariedad creadora y con sello propio de corte latinoamericano.

Un segundo elemento, extraído de la escogencia de la fiesta de san José para iniciar su ministerio petrino, es la función de “custodio” de los dones de Dios, que el Papa Francisco quiere desempeñar en la vida de la Iglesia.

Hay que recordar que en el Documento de Aparecida de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano (2007), en la cual el entonces Cardenal Bergoglio fue el Presidente de la Comisión de Redacción, decía con mucha claridad, siguiendo el discurso inaugural de Benedicto XVI: la Iglesia tiene “... la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo”. Y a renglón seguido hablaba de la sed de Dios que manifiestan nuestros pueblos y que, a veces pretende ser saciada con las variadas ofertas religiosas, o con expresiones culturales ajenas a la tradición cristiana o con ideologías de diverso signo social o político.

Hay un tercer elemento que pareciera ser de menor importancia pero que, en el Papa Francisco, es de marca mayor: el estilo. No se puede ser Papa de cualquier manera. Se necesita estilo. Ese estilo está representado en los tres personajes que citó en su homilía: María, José y Francisco de Asís. Y los dinamismos de ese estilo se expresan en la discreción, la humildad, el silencio, “pero con una presencia constante y una fidelidad total”, y el respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos.

De otra parte, una cuarta línea orientadora, se ubica en el nivel de las exigencias. Va a ser un ministerio con la atención puesta en Dios, pero también atento a lo que le rodea, abierto a los signos de los tiempos, que sabe leer con realismo los acontecimientos, sensible a las necesidades de las personas que se le han confiado, disponible a la escucha, que se deja guiar por la voluntad de Dios y que sabe tomar las decisiones más sensatas.

Un quinto elemento de su homilía es el paradigma de la ternura, que es la virtud de los valientes, y se expresa en la fortaleza de ánimo y en la capacidad de atención, de compasión y de verdadera apertura al otro. No es otra cosa que el amor auténtico. Por eso, Francisco invitaba a abrazar este paradigma con una invitación al coraje: “No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura”.

En el campo de las opciones, se destaca su preocupación por los pobres y excluidos. Tal vez lo que más destacaron algunos diarios fue su concepción del poder como servicio: “Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz”.

Pero se trata de un servicio especialmente a los pobres y a los humildes para “...acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar”.

Finalmente, el núcleo del ministerio petrino de Francisco es Jesucristo. Todo lo anterior es posible si es capaz de responder a la llamada de Dios con disponibilidad, con prontitud. Por eso, dice con mucha propiedad: “Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación”.

Leonidas Ortiz L., Pbro.
Secretario General Adjunto del CELAM