Un proyecto interuniversitario demuestra que es posible el diálogo entre la Iglesia y la ciencia

El cardenal Poupard lanza la segunda fase de STOQ (Ciencia, Teología e Investigación Ontológica)

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 11 marzo 2005 (ZENIT.org).- «¿Es posible superar los prejuicios y sospechas que existen todavía entre el mundo científico y la Iglesia?». A esta pregunta el cardenal Paul Poupard respondió afirmativamente al presentar este viernes la segunda fase del proyecto STOQ («Science, Theology and the Ontological Quest» - Ciencia, Teología e Investigación Ontológica).



Tras finalizar el primer año de esta iniciativa, el presidente del Consejo Pontificio de la Cultura constató ante los periodistas que «responde a una auténtica demanda de interés y de formación» que surge tanto en el mundo científico, como en la filosofía y la teología.

En la primera fase del Proyecto STOQ, más de trescientos estudiantes han seguido doce cursos académicos y cuatro seminarios en tres universidades pontificias de Roma.

Ya se han presentado seis tesis doctorales sobre la relación entre ciencia y religión, se informó durante la rueda de prensa. Unas 12.000 personas, no sólo estudiantes, han participado en las 32 conferencias públicas y talleres organizados bajo la égida del Proyecto, con una media de 38 participantes en cada uno de los eventos.

La iniciativa, guiada por el Consejo vaticano que preside el cardenal, se realiza en colaboración con la Universidad Pontificia Lateranense, la Universidad Pontificia Gregoriana, el Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum» y en medida diferente por otras universidades pontificias, según informó él mismo.

Está apoyada económicamente por la John Templeton Foundation así como por diversos patrocinadores, interesados en «un nuevo diálogo entre cultura científica y cultura humanista», subrayó el purpurado galo.

El proyecto tiene tres niveles. En primer lugar, el de la «enseñanza», que prevé la participación de profesores de las universidades científicas de mayor prestigio mundial, entre ellos: Werner Arber, Premio Nobel en Biología y Medicina (Suiza); sir Roger Penrose de la Universidad de Oxford; el reverendo Sir John Polkinghorne de la Universidad de Cambridge; Bernard d’Espagnat de París; Dario Antiseri de Roma; Wolfhart Pannenberg de la Universidad de Munich; o el padre Stanley Jaki de Seton Hall University (Estados Unidos).

El segundo nivel es el de la «investigación», que se divide en áreas y universidades de especialización.

Los estudiantes de la Universidad Gregoriana que participan en el proyecto se concentran en los problemas del fundamento de la filosofía de la ciencia y de la naturaleza, explicó en el encuentro con los periodistas, el profesor Gianfranco Basti, director del proyecto.

«La Universidad Lateranense se está dedicando a investigar en la recién nacida disciplina académica de la "ontología formal", prestando particular atención a la así llamada «antropología para el tercer milenio».

«El Ateneo "Regina Apostolorum", por su parte, se dedica a profundizar en las relaciones entre teología, filosofía y ciencias de la vida (biología), y en particular a su referencia con la ética (bioética)», aseguró el profesor.

El proyecto prevé la publicación para finales del año 2006 de los resultados finales de estos programas de investigación en una colección de seis libros (dos por universidad), editados por el Consejo Pontificio de la Cultura.

En su tercer nivel, el proyecto organizará actividades de divulgación y programas conjuntos con otras universidades estatales y privadas, con la posibilidad de ofrecer un reconocimiento mutuo, becas para realizar tesis doctorales, etc.

En la rueda de prensa se informó que en estos momentos se está preparando la conferencia sobre «Infinitud en la ciencia, en la filosofía y en la teología», prevista para el próximo mes de noviembre, que reunirá durante tres días a físicos, matemáticos, lógicos, filósofos y teólogos.

Al ilustrar el «objetivo último del proyecto», el cardenal Poupard explicó que se trata de «contribuir al diálogo entre campos de investigación y de estudio que en la época moderna se han ido separando poco a poco. Se trata de tender puentes estables e intercambios fructíferos entre ciencia, filosofía y teología, mediante el diálogo entre los expertos en estas materias».

El profesor Basti aclaró en su intervención que al invitar a grandes científicos de todo el mundo, la Iglesia está tratando de ofrecer «un ejemplo concreto de diálogo» y espera que este modelo «sea seguido por las facultades científicas o por otras universidades, a través de una correspondiente apertura a los estudiantes de las disciplinas de filosofía y teología».