Un sacerdote especialista en sectas es apuñalado en España

Para asistir a las víctimas de grupos sectáreos creó la fundación «Veritas»

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VALENCIA, 14 dic 2000 (ZENIT.org).- Un sacerdote español, experto en actividades de sectas, fue apuñalado ayer por la tarde.



El sacerdote Priscilio Ruiz Picazo, de 42 años, se encuentra en situación de pronóstico reservado en el hospital San Francisco de Borja de Gandía (Valencia).

Ruiz Picazo, promotor de la fundación «Veritas» del arzobispado de Valencia para estudio de las sectas y nuevos movimientos religiosos y atención a sus víctimas, además de asesor en materia de sectas de la Conferencia Episcopal Española, se encontraba en el puerto de Gandía a donde había acudido atendiendo una llamada que había recibido para investigar un caso de rituales, según revela la agencia AVAN del arzobispado de Valencia.

Se da la circunstancia de que, cuando ultimaba la constitución de la fundación, declaró a la propia agencia AVAN que «es necesario que su cobertura legal sea máxima porque hay sectas muy combativas con una capacidad de intimidación casi sin límites».

Los agresores, al parecer varios, huyeron tras apuñalarlo, aunque el sacerdote pudo subir a su automóvil, sin quitarse el arma blanca, y conducir unos minutos en dirección al centro sanitario más próximo hasta que, al sentir que le fallaba la respiración, logró comunicar a través de su teléfono móvil con un médico conocido suyo, que alertó a los servicios de urgencias, según las mismas fuentes.

La fundación «Veritas», promovida recientemente por Ruiz Picazo en el Arzobispado de Valencia, es una entidad pionera en España que se constituirá como centro de documentación, reflexión, información e investigación sobre las sectas y, al mismo tiempo, como servicio de asistencia a las personas que las sufren y a sus familias.

La fundación ya ha establecido los primeros convenios de cooperación con organizaciones internacionales dedicadas a la materia.

El proyecto promovido por Ruiz Picazo contempla que «Veritas» ofrezca un servicio permanente no sólo a los investigadores y a las víctimas de las sectas y de «los nuevos movimientos religiosos» sino también a los párrocos en su labor de atención personal a las situaciones que en este ámbito se vivan en su feligresía. En este sentido, Ruiz Picazo resaltó que «la fundación nace no para ir contra nada, sino para servir a los que sufren».