Un Sínodo para acabar con la sangre fratricida en África

El relator general, el cardenal Turkson, plantea los temas

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 5 octubre 2009 (ZENIT.org).- El Sínodo de los Obispos de África busca llevar finalmente paz y justicia para África, continente desangrado por conflictos fratricidas, aseguró este lunes su relator general al poner sobre la mesa de la discusión los argumentos de la asamblea.

El cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, arzobispo de Cape Coast (Ghana), en la larga relación anterior a la discusión, redactada en inglés (no la leyó entera, pero el Vaticano la ha publicado en su integridad), explicó que el objetivo de este sínodo consiste en que los católicos del continente se conviertan en "siervos de la reconciliación y del restablecimiento de la justicia".

En su análisis, el purpurado africano, de 60 años, mostró cómo ha cambiado el continente africano y la misma Iglesia desde que el 7 de mayo de 1994 Juan Pablo II concluía formalmente en Roma el primer sínodo africano.

Al comienzo del pontificado del Papa Karol Wojtyla, el número de católicos africanos era aproximadamente de 55.000.000. En 1994, año en el que se celebró la Primera Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, su número era de 102.878.000 fieles, es decir, el 14,6 % de la población africana.

Hoy, de los 943.743.000 habitantes de África, los católicos son 164.925.000, es decir, el 17,5%, reveló poco antes el arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos.

Del primer Sínodo de África, que tuvo por tema "La Iglesia en África y su misión evangelizadora de cara al año 2000: ‘Seréis mis testigos' (Hechos 1,8)", surgió la exhortación apostólica postsinodal firmada por Juan Pablo II con el título "Ecclesia in Africa" en Yaundé, Camerún, el 14 de septiembre de 1995.

El segundo sínodo africano, que concluirá el 25 de octubre, presidido por Benedicto XVI, tiene por tema "La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz. 'Vosotros sois la sal de la tierra ... Vosotros sois la luz del mundo' (Mt 5, 13,14)".

Por eso, el cardenal Turkson presentó con estas palabras el desafío que ahora tiene la Iglesia en su continente: "de ser 'familia de Dios (evangelizadores)", como dijo el primer sínodo, debe pasar a contar con hijos que sean "siervos (ministros=diakonoi) de la reconciliación, de la justicia y de la paz".

Esta reconciliación, aclaró, debe ser "con Dios (vertical) y entre los seres humanos (horizontal)".

Esta labor los católicos africanos la tendrán que desempeñar en un contexto social, que fe expuesto por el cardenal sin pelos en la lengua.

El problema económico de África, ilustró, se explica por el "mal gobierno".

"Esto explica la paradoja de la pobreza de un continente que sin duda es uno de los mejores dotados del mundo. La consecuencia de esta 'ecuación gobierno-economía' es que casi ningún país africano logra cumplir con sus obligaciones presupuestarias".

Otros de los desafíos sociales que afronta este Sínodo, según el purpurado, son las "terribles presiones" a las que está sometida la familia, "por una creciente propuesta de uniones y relaciones alternativas, desprovistas del concepto de un compromiso duradero, de carácter no heterosexual, y sin el objetivo de procrear".

Entre los argumentos que planteó para la discusión está el "tráfico de drogas y tráfico de armas", motivos de la inestabilidad de muchos de sus países.

Asimismo planteó los delitos ecológicos que afectan a África. "Por este motivo, las cumbres mundiales de la ONU sobre el cambio climático, la emisión de gases de efecto invernadero, la rarefacción de la capa de ozono, como la que va a tener lugar en diciembre en Copenhague, deben poder contar con el apoyo orante de África", afirmó.

El análisis sociológico del cardenal concluía explicando que "África ha sido acusada durante demasiado tiempo por los medios de comunicación de todo lo que para la humanidad es repugnante".

"Ha llegado el momento de 'cambiar de marcha', y de decir la verdad sobre África con amor, impulsando el desarrollo del continente que llevará al bienestar de todo el mundo", afirmó en su exhortación a los obispos.

En la asamblea participan 244 miembros, 78 de los cuales son participantes ex oficio, 129 son elegidos y 36 de nombramiento pontificio. De ellos 33 son cardenales, 79 arzobispos y 156 obispos. En cuanto a los cargos que desempeñan, 37 son presidentes de las Conferencias Episcopales, 189 obispos ordinarios, 4 coadjutores, 2 auxiliares y 8 (arz)obispos eméritos.

A todos les dijo el cardenal Turkson antes de comenzar la discusión: "Jesucristo, después de revelarse a sí mismo a través de las Escrituras como nuestra reconciliación, justicia y paz, ahora llama y encarga a sus discípulos en África y sus islas para que se dediquen ellos mismos, como sal y luz, a construir la Iglesia de África como una verdadera familia de Dios, a través del ministerio de la reconciliación, la justicia y la paz ejercidos en el amor, a semejanza de su maestro".

En la tarde de este lunes, han comenzado las discusiones ante la asamblea sinodal con intervenciones libres, con informes sobre las relaciones de los diferentes continentes con África. y con un análisis sobre la aplicación de la exhortación apostólica "Ecclesia in Africa", realizados por diferentes obispos.

El cardenal Turkson intervino después de una meditación de apertura ofrecida por el Papa a los participantes en el Sínodo en la que explicó que la Iglesia no es una organización, sino el fruto del Espíritu Santo.

Por Jesús Colina