Una casa para peregrinos discapacitados, fruto del Jubileo

Una iniciativa que surge por expresa voluntad del Papa

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CIUDAD DEL VATICANO, 8 ene 2001 (ZENIT.org).- La Santa Sede reveló hoy cuál será el gesto de caridad que Juan Pablo II ha establecido como fruto del Jubileo del año 2000: Una casa de acogida para los peregrinos discapacitados en Roma.



La noticia fue dada por el arzobispo Crescenzio Sepe, secretario del Comité Central para el Jubileo, en una rueda de prensa conclusiva del año santo. «No quedará ni una sola lira del Jubileo en las arcas del Vaticano», añadió el prelado.

Este gesto de caridad ya había sido anunciado por Juan Pablo II en la Novo Millennio Ineunte (El nuevo milenio que se abre), la carta apostólica que firmó al concluir el año santo y en la que plantea los desafíos que esperan al testimonio cristiano en la aldea global.

«Como signo de este mensaje de caridad y de promoción humana, que se basa en las íntimas exigencias del Evangelio, he querido que el mismo año jubilar, entre los numerosos frutos de caridad que ya ha producido en el curso de su desarrollo dejase también una obra que sea, de alguna manera, el fruto y el sello de la caridad jubilar».

«Una vez cubiertos los gastos que se han debido afrontar a lo largo del año, el dinero que pueda sobrar, debe destinarse a fines caritativos --añade el pontífice--. En efecto, es importante excluir de un acontecimiento religioso tan significativo cualquier apariencia de especulación económica».

Esta nueva iniciativa para discapacitados no es más que el último de las iniciativas de amor cristiano por los últimos surgidas en el marco del Jubileo.

En este sentido, la obra más característica del año santo han sido, quizá, los cinco comedores para los pobres organizados por el Comité Central vaticano para el Jubileo, que han ofrecido cada uno de ellos diariamente unas 500 comidas calientes.

Monseñor Sepe, en la rueda de prensa, respondiendo a los periodistas, dijo que se prevé la posibilidad de que dos de estos comedores puedan continuar sus actividades después del año santo. Y no descartó la posibilidad de que hagan lo mismo los demás.

El secretario del Comité Central para el Jubileo recordó también los llamamientos del Papa en favor de la condonación de la deuda internacional, de la justicia social, de la defensa de la naturaleza y de la condición de los presos, con motivo del Jubileo.

«Quiero desmentir la idea --añadió-- de que estos temas hayan carecido de resultados. Muchos países entre ellos Italia y también Suiza y Noruega han aprobado leyes encaminadas a reducir o en algunos casos a suprimir totalmente la deuda que con ellos han acumulado las naciones más desafortunadas. En conjunto también ha sido positiva la respuesta al llamamiento para un gesto de clemencia en favor de los detenidos. Han llegado iniciativas concretas por lo menos de una decena de países, de España a Nigeria, de Malawi, a Chile a la India y Madagascar».

Otro de los gestos de caridad que han marcado este ha sido el rescate de niños-soldado de Sierra Leona. Los niños y muchachos de la Acción Católica de Italia han recogido en este año 700 mil dólares con este objetivo que entregaron al Papa en vísperas de Navidad. La Iglesia de ese país, con la caridad de los peregrinos del Jubileo, no sólo ha podido comprar el rescate de miles de ellos, sino que además tiene que acogerlos, y darles educación y formación académica y profesional, pues muchos se han quedado sin familia o son rechazados por la misma.

Carlo Balestrero, delegado de administración del Comité, en la rueda de prensa, abordó el tema de los gastos de la organización jubilar y puntualizó que, aunque no había todavía datos precisos del cierre del balance, la gestión ha apuntado al máximo ahorro y se ha tenido siempre presente que el eventual saldo activo se destinaría a la obra de caridad indicada por el Santo Padre.