Una cena de ensueño en el Vaticano para los pobres de Roma

En los jardines, con banda musical, servido por príncipes y un cardenal. Organizado por el Círculo de San Pedro

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 2700 hits

No fue un seño ni una fábula, sino una cena de ensueño la del lunes por la noche. Unas doscientas personas en dificultad, entre mendigos y nuevos pobres fueron invitados a cenar en los jardines del Vaticano, a los pies de la gruta de Lourdes.

El cardenal Giuseppe Bertello, presidente del Gobierno de la Ciudad del Vaticano les dio el bienvenido en nombre del papa Francisco y bendijo la cena. “Como saben -dijo el cardenal Bertello- esta es su casa y con alegría les recibimos. La Virgen, delante de nosotros nos mira con serenidad. Es la misma mirada que les deseo a todos ustedes y a quienes les cuidan con tanto amor”.

Además de algunos mendigos, también personas que sufren la llamada nueva pobreza. Gente que hasta hace poco tiempo atrás tenía una cierta estabilidad y se encontraron pobres por algún evento inesperado, un accidente, un divorcio, la pérdida del trabajo, etc.

Lo organizó el Círculo de San Pedro, y fue por primera vez en el Vaticano. Ya dos años atrás los laicos de este círculo había preparado otra cena en San Juan de Letrán con la presencia del cardenal Angelo Sodano.

El Circulo de San Pedro nace en Roma en 1869, por la iniciativa de un grupo de jóvenes de alta burguesía y de familias nobles romanas que querían demostrar al mundo su fidelidad al pontífice, entonces Pio IX. Era un momento muy difícil de la historia del papado y de la Iglesia.

Fidelidad incondicional a la Iglesia y al Romano pontífice son el signo que les distingue. Su lema es: Oración, acción y sacrificio.

El ambiente era muy bonito, con las mesas y sombrillas blancas, en la explanada que está a los píes de la gruta de Lourdes, muy cerca de dónde el papa emérito Benedicto XVI vive retirado. La cena fue al atardecer del verano de Roma, de manera que aún había luz natural, le indicó a ZENIT, uno de los participantes.

Su eminencia, el príncipe Leopoldo Torlonia y el asistente eclesiástico del Círculo de San Pedro,Mons. Franco Camaldo sirvieron en las diversas mesas, junto a un centenar de miembros del Círculo. Durante el evento parte de la banda de la Gendarmería del Vaticano amenizaba la velada tocando música.

“Hubo un primer plato; un segundo con carne que pudiera ser comida también por personas de otras religiones; un postre, un espumante para el brindis. Había también unas bolsitas con fruta para que se llevaran, además de un regalo que contenía dulces” precisó nuestro entrevistado.

Otro de los presentes recordó que en el menú había “granos Lorraine al alcaucil; rigatones a la sorrentina; ternera con espinaca y queso, verduras pasadas, agua y jugo de naranja. Y de postre tarta de fruta, con un espumante italiano”.

Para el Círculo de San Pedro dar de comer a los necesitados es algo habitual. “Nosotros todos los días en nuestras tres cocinas económicas damos de comer a quienes se presentan. No preguntamos ni nacionalidad, ni religión ni nada. Se presentan con un bono que nosotros distribuimos a las parroquias” le indicó a ZENIT uno de los organizadores.

“Estas personas fueron elegidas en cuanto huéspedes de nuestras cocinas económicas y de un nuestro centro de escucha multifuncional. Con cuatro autobuses los hemos recogidos desde cuatro puntos diversos de la ciudad y hacia las 10 de la noche fueron llevados hacia los mismos”. Y aunque no era una fábula, el banquete terminó antes de media noche.

Pocos días antes del cardenal Versaldi en la misa con motivo de la festividad de san Pedro y san Pablo le recordó al Círculo de San Pedro, que tiene el deber de dar testimonio y credibilidad del amor de Cristo en las periferias de la Iglesia. “Me dirijo a ustedes que con vuestra asociación están presentes como laicos en la Iglesia: las periferias del mundo están a vuestro alcance, son lugares que ustedes frecuentan. El deber del testimonio les pertenece, para ser creíbles en el mundo y para manifestar el amor misericordioso de Cristo”.