Una Comisión revisará las normas sobre abusos sexuales en Estados Unidos

Su aplicación podría ser «fuente de confusión y ambigüedad», afirma el Vaticano

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CIUDAD DEL VATICANO, 18 octubre 2002 (ZENIT.org).- Una Comisión mixta del episcopado estadounidense y de la Santa Sede revisará las normas aprobadas por los obispos de ese país en junio pasado en Dallas para afrontar los casos de sacerdotes que han abusado sexualmente de menores, pues en ellas se han constatado ambigüedades y contradicciones.



El anuncio fue hecho público este viernes al publicar la Sala de Prensa de la Santa Sede un intercambio epistolar entre el cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación vaticana para los Obispos, y el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, monseñor Wilton Daniel Gregory.

Las «Normas esenciales sobre las políticas diocesanas y de las eparquías relativas a las denuncias de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes, diáconos y otro personal eclesiástico» («Normas»), así como los «Estatutos para la protección de niños y jóvenes» («Estatutos») necesitaban el reconocimiento («recognitio») de la Santa Sede para poder entrar en vigor.

La futura Comisión estará compuesta por cuatro obispos de la Conferencia Episcopal y por cuatro representantes de la Santa Sede (de las Congregaciones para la Doctrina de la Fe, de los Obispos, del Clero, y del Consejo Pontificio para la Interpretación de los textos legislativos).

La carta enviada por el cardenal Re al obispo Gregory, el 14 de octubre, deja muy claro que el hecho de que la Santa Sede no reconozca estas «Normas» y los «Estatutos» no afecta en lo más mínimo a la defensa de las víctimas de estos abusos.

«Ante todo la Santa Sede quiere manifestar su plena solidaridad con los obispos de los Estados Unidos en su firme condena de los delitos sexuales contra los menores y está profundamente preocupada por la angustiosa situación producida en los últimos meses en la Iglesia en Estados Unidos», afirma en su misiva el cardenal Re.

«Al mismo tiempo --aclara--, la Santa Sede quiere alentar los esfuerzos de la Conferencia Episcopal a la hora de ayudar a los obispos a hacer frente a esos difíciles problemas».

«El abuso sexual de menores es particularmente repugnante --subraya--. Profundamente conmovida por el sufrimiento de las víctimas y de sus familias, la Santa Sede respalda a los obispos norteamericanos en su tarea de responder con firmeza ante los delitos sexuales de un reducido número de aquellos que ejercen su ministerio o trabajan al servicio de la Iglesia».

Señala, sin embargo, que «la aplicación de las políticas adoptadas en la asamblea plenaria de Dallas pueden ser fuente de confusión y ambigüedad, pues las Normas y los Estatutos comprenden medidas que en algunos aspectos son difíciles de reconciliar con la jurisdicción universal de la Iglesia».

«Es más, la experiencia de los últimos meses ha mostrado que la terminología de estos documentos es en ocasiones vaga o imprecisa y, por tanto, difícil de interpretar», explica.

«Quedan también por resolver cuestiones concernientes a la manera concreta en que estos procedimientos elaborados en las "Normas" y "Estatutos" pueden ser aplicados, en el respeto de las exigencias del Código de Derecho Canónico y del Motu proprio "Sacramentorum sanctitatis tutela", (publicado por Juan Pablo II el 30 de abril de 2001).

En una rueda de prensa concedida este viernes, el cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación vaticana par el Clero, aclaró que la defensa de las víctimas no está en oposición con los derechos más fundamentales del sacerdote, que estas normas podrían arrinconar.

De hecho, se han dado casos de sacerdotes acusados con falsedades y cuya reputación ha quedado dramáticamente manchada a causa de una aplicación precipitada de sanciones eclesiásticas, que no tuvieron en cuenta la presunción de inocencia (derecho fundamental).

Ante estas observaciones, monseñor Gregory respondió con una carta dirigida al cardenal Re el 15 de octubre en la que agradece la preocupación demostrada por la Santa Sede, acepta (con alegría) la creación de la Comisión mixta en nombre del episcopado, y anuncia que pronto enviará los nombres de los cuatro representantes de la Conferencia de Obispos.

Este viernes, el obispo Gregory concedió una rueda de prensa en el Colegio Pontificio Norteamericano de Roma en la que explicó que para la Santa Sede quedan tres áreas por aclarar en las «Normas» del episcopado estadounidense.

La principal afecta a las medidas que hay que tomar para emprender una acción contra aquellos sacerdotes acusados de abusos sexuales de menores, en el respeto de sus derechos fundamentales garantizados por la ley universal de la Iglesia.

La segunda cuestión que tendrá que analizar la Comisión mixta está ligada a la terminología, en particular, la definición de «abuso sexual».

Por último, la Comisión buscará armonizar las «Normas» y «Estatutos» con el Código de Derecho Canónico y con el Motu proprio «Sacramentorum sanctitatis tutela».