''Una de las culpas más graves de la Iglesia es aquella contra la unidad visible''

En el Ángelus, el santo padre pidió paz para las zonas en conflicto

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 2087 hits

Durante la meditación que antecede a la oración del Ángelus, el papa Benedicto XVI reflexionó sobre el pasaje del evangelio de hoy, que narra el primer milagro realizado por Jesús --a instancias de su Madre--, en las bodas de Caná. Un evangelio, que según dijo, se coloca inmediatamente posterior al tiempo de Navidad, ya que, junto con la visita de los Magos de Oriente y con el Bautismo de Jesús, “forman la trilogía de la epifanía, es decir, de la manifestación de Cristo”.

Fueron las bodas de Caná, por así decirlo, "el comienzo de los signos" (Jn. 2,11), “el primer milagro realizado por Jesús, con el cual Él manifestó en público su gloria”, reflexionó el papa ante miles de peregrinos y fieles.

Con este "signo" –prosiguió el Catequista universal--, “Jesús se revela como el Esposo mesiánico, que vino a establecer con su pueblo la nueva y eterna Alianza”. Otro símbolo que destacó fue el vino, como “símbolo de esta alegría del amor, (que) también alude a la sangre que Jesús derramará al final, para sellar su pacto nupcial con la humanidad”.

Superar la desunión

Esta Iglesia –reflexionó Benedicto XVI--, “es la esposa de Cristo, el cual la hace santa y hermosa con su gracia, (pero) está siempre necesitada de purificación”. Su análisis se centró en que una de las culpas más graves que aún tiene el cristianismo es aquella contra la unidad visible, “en particular las divisiones históricas que han separado a los cristianos y que aún no han sido superadas”.

Recordó que esta semana, de 18 al 25 de enero, se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, la cual es “un momento siempre grato a los creyentes y a las comunidades, que despierta en todos, el deseo y el compromiso espiritual por la plena comunión”.

Evocó por ello la vigilia celebrada hace un mes en la Plaza de San Pedro, con miles de jóvenes de toda Europa, y con la comunidad ecuménica de Taizé, la que denominó “un momento de gracia en el que experimentamos la belleza de formar en Cristo una sola cosa”.

Orar por la unidad y la paz

El santo padre invitó a todos a “orar juntos” para alcanzar aquello "Que espera el Señor de nosotros" (cf. Mi. 6,6-8), haciendo clara referencia al tema de la Semana, que fuera propuesto por algunas comunidades cristianas de la India, y cuya invitación es a “caminar con determinación hacia la unidad visible de todos los cristianos y de superar, como hermanos en Cristo, todo tipo de discriminación injusta”.

Pidió también que se rece por la paz, para que, en los diferentes conflictos que permanecen activos, “se detengan las masacres de civiles desarmados, y se ponga fin a toda violencia, y se encuentre el valor del diálogo y de las negociaciones”.

Se pueden leer las palabras del papa íntegras en: 

Saludos en español

Ante la presencia de peregrinos provenientes de países de lengua española, Benedicto XVI dirigió las siguientes palabras: Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo de la parroquia de la Preciosísima Sangre, de Valencia. Hoy, el Evangelio nos habla de las bodas de Caná, donde Jesús realizó el primer signo de su misión en el mundo. Él viene a colmar con su don la plena salvación del hombre, que por sí solo no puede alcanzar.

Aceptar el don que se le ofrece, el don de la fe y la esperanza en Cristo, es lo que llena verdaderamente el corazón humano. Hoy le pedimos también el don de la unidad de los cristianos. Y, como en aquellas bodas, María nos indica el camino para que Dios entre en nuestra vida: «Haced lo que Jesús os diga».

Hagamos confiadamente cada día lo que dice nuestra Madre del cielo. Feliz domingo”.