Una gran misión continental para mostrar el amor de la Iglesia a cada persona

El cardenal Cláudio Hummes espera que sea un «nuevo Pentecostés»

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APARECIDA, jueves, 24 mayo 2007 (ZENIT.org).- Según el prefecto de la Congregación para el Clero, el cardenal Cláudio Hummes OFM, la gran misión continental que lanzará la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe tendrá como prioridad buscar a las personas para demostrarles el amor que la Iglesia siente por ellas.



«Se busca a las personas porque se les ama», dijo el cardenal brasileño este jueves en una rueda de pensa en el Santuario de Nuestra Señora Aparecida.

Una de las novedades que se ha previsto desde la preparación de esta V Conferencia consiste en la convocación de una gran misión de evangelización de carácter continental que busca dinamizar a los católicos del «continene de la esperanza».

Esta misión, dijo, debe «oír a las personas, que sientan que se las tome en cuenta, que se les ama, que se les reconozca para luego dar paso al diálogo, a la lectura del Evangelio, a la oración, para encontrar salidas a sus preguntas y a sus necesidades espirituales y materiales»

«No se trata solo de llevar doctrina --aclaró--, se trata de llevar vivencias, estilos de vida y ejemplos».

Según el arzobispo emérito de Sao Paulo, «no debemos invertir solo en la razón. Tenemos que encontrar al ser humano. De la misma forma que tenemos que encontrarnos con Jesucristo, tenemos también que encontrarnos con las personas, llegando a los sentimientos».

Según Hummes, «la misión buscará llegar a todos los niveles sociales. Tenemos que marcar presencia en los ambientes profesionales, académicos; en los sectores de educación, salud, economía, cultura, política, los medios de comunicación, etc».

«Las visitas domiciliarias serán un método, pero no el único»¸ reveló. «Las comunidades eclesiales de base son muchas, son una gran realización de la Iglesia en América Latina. Sufrieron una crisis, pero continúan aportando…, no pueden perderse, deben ser fortalecidas».

Esta gran misión continental, consideró, debe salir al encuentro de esos católicos poco evangelizados, pero no de una forma proselitista ni antiecuménica.

Por ello, dijo, «la visión de la misión y el espíritu misionero deben ser asumidos primeramente por los sacerdotes y religiosos».

«Esta gran misión continental debe nacer de nuestra apertura al impulso del Espíritu Santo y así constituirse en un nuevo Pentecostés».

«Por eso ella exigirá la decidida acción de las Conferencias Episcopales, de las diócesis, de las parroquias y de todas las formas de asociación de los fieles. Los planes de pastoral de estos varios niveles eclesiales necesitaran asumir la misión y hacer de ella su centro».