''Una pastoral de la santidad''

Entrevista al párroco Jesús Higueras Esteban, de Santa María de Caná, auditor en el Sínodo

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Por Nieves San Martín

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 17 octubre 2012 (ZENIT.org).- “Los santos son los protagonistas de la siempre nueva evangelización” y, recordando al beato Juan Pablo II: “el futuro de la humanidad pasa por la familia”, son dos afirmaciones del párroco de Santa María de Caná, Madrid, España. Ha venido al Sínodo como auditor y es uno de los pocos que en este aula tienen más cercana la voz del fiel de todos los días, la vecina de la puerta de al lado.

A ZENIT le interesaba especialmente cómo llega este Sínodo al cristiano de todos los días, el que está en la masa de esa Iglesia que llora y lucha, trabaja y goza, peca y se esfuerza en el camino a la santidad, todos los días en el tráfago de la vida diaria. ¿Quién está más cerca de ese pueblo? Sin duda, entre otros, el párroco. Un observador privilegiado que puede dar al lector un punto de vista diferente.

Jesús Higueras Esteban nació en Madrid en 1963. Fue ordenado sacerdote de la diócesis de Madrid en 1990. Trabajó como vicario parroquial en Canillejas y ejerció tres años como párroco en Colmenarejo, y 17 años en Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón, muy cerca de la capital. Licenciado en teología. Confesor del Seminario conciliar de Madrid. Miembro del colegio de consultores de la diócesis y arcipreste de Aravaca-El Plantío-Pozuelo de Alarcón.

Director del programa de televisión Palabra de vida, ha escrito varios libros de espiritualidad y colabora semanalmente con una columna en un periódico nacional.

¿Desde su campo de misión actual, qué entiende por nueva evangelización?

--D. Jesús Higueras: La vivencia del Sínodo está siendo extraordinaria, pues supone experimentar la universalidad de la Iglesia, comprobar cómo todos los hombres de todos los países del mundo compartimos la misma pasión por anunciar a los hombres la buena noticia de Jesucristo al mundo.

Hay mucha ilusión en el aula sinodal y todos nos vemos profundamente enriquecidos con las aportaciones y testimonios que escuchamos.

Para un sacerdote que siempre ha trabajado en parroquias es una ilusión comprobar cómo en cada comunidad de fieles se hace presente la única Iglesia de Cristo.

A todos nos une el amor de Dios, la comunión con el Papa y un "soplo" del Espíritu Santo que protagoniza todos los trabajos.

La nueva Evangelización no es tanto un nuevo método cuanto una actitud por la que devolvemos el protagonismo a Dios en las tareas eclesiales. Los santos son los protagonistas de la siempre nueva evangelización.

De todas las amplias posibilidades que abre el término nueva evangelización, tal como ha sido usado por los últimos papas, ¿qué destacaría como más urgente en este momento?

--D. Jesús Higueras: Todo es urgente, pero si hay un campo a cuidar de un modo especial es la familia, primer espacio para el Evangelio; el beato Juan Pablo II recordaba que "el futuro de la humanidad pasa por la familia". Hay que protegerla y cuidarla con el máximo cariño.

Como auditor en este Sínodo, tiene un encargo muy concreto. ¿Puede explicarlo a los lectores?

--D. Jesús Higueras: Tal como dice el nombre, auditor es el que escucha. Es cierto que tenemos la posibilidad de intervenir en algún momento concreto, pues así podemos aportar a los obispos perspectivas que enriquecen la reflexión sinodal. Es un trabajo intenso, pues todo lo que se dice es muy bello e interesante, y no quieres perderte nada.

¿Que ha traído desde su parroquia a esta magna asamblea episcopal?

--D. Jesús Higueras: Me gustaría transmitir la vivencia de una comunidad parroquial viva y evangelizadora, centrada en la Eucaristía y en la Virgen. La parroquia es el lugar por excelencia para vivir la nueva evangelización mediante una pastoral de la santidad.

¿Qué espera llevar a su parroquia?

--D. Jesús Higueras: Espero volver con el corazón enriquecido por tanto testimonio tan hermoso y que pueda transmitirlo poco a poco a mis hermanos. Pero es mucho y muy grande lo que estamos viviendo. Hará falta un tiempo para integrarlo y transmitirlo con fidelidad