Unidad de la Iglesia y evangelización: misión de los diplomáticos del Papa

Benedicto XVI recibe a los miembros de la Academia Pontificia Eclesiástica

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 20 mayo 2005 (ZENIT.org).- Unidad de la Iglesia y evangelización: éstas fueron las dos tareas que Benedicto XVI dejó este viernes a los miembros de la Academia Pontificia Eclesiástica, la institución para la formación del cuerpo diplomático vaticano.



Al dirigirse a quienes serán en muchos casos representantes pontificios y nuncios apostólicos por los rincones del mundo, el obispo de Roma les pidió que se comprometan para que con su ministerio «los lazos de comunión de las Iglesias particulares con la Sede Apostólica sean cada vez más intensos y operantes».

«Os preocuparéis, al mismo tiempo, para hacer visible la solicitud que tiene sucesor de Pedro por todos los que forman parte de la grey del Señor, en especial, los indefensos, los débiles, los abandonados», añadió

«Cultivad en vosotros las dos dimensiones constitutivas y complementarias de la Iglesia: la comunión y la misión, la unidad y la tensión evangelizadora», les recomendó.

«Hemos quedado todos impresionados por el hecho de que el testimonio del Papa Juan Pablo II ha suscitado un profundo eco incluso en poblaciones no cristianas, como han referido varios nuncios apostólicos en sus informes», reconoció su sucesor.

«Esto confirma que allí donde se anuncia a Cristo con la coherencia de la vida, se habla al corazón de todos, incluso de los hermanos de otras tradiciones religiosas», afirmó.

En estos momentos de formación de los futuros representantes pontificios, el Papa explicó que «es necesaria una sólida preparación cultural, incluido el conocimiento de los idiomas, de la historia y del derecho, con una sabia apertura a las diferentes culturas».

Pero lo «indispensable», según el Santo Padre, es que «os propongáis como objetivo fundamental de vuestra vida la santidad y la salvación de las almas que encontraréis en vuestro camino».

La Academia Pontificia Eclesiástica, originalmente surgida en 1701, tiene por objetivo preparar a jóvenes sacerdotes, que ya cuentan con una licencia en Derecho Canónico, para el servicio diplomático de la Santa Sede.

La vida de varios Papas del siglo pasado ha estado íntimamente ligada a esta Academia. León XIII, Benedicto XV, Pío XII y Pablo VI han sido alumnos o profesores de esta institución. Hoy día está dirigida por el arzobispo español Justo Mullor García, quien llegó a Roma tras haber sido nuncio apostólico en México.