Unidad entre las religiones para llevar a Dios a los hombres

El director de LOsservatore Romano explica el encuentro de Asís

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 26 de octubre de 2011 (ZENIT.org).- El encuentro interreligioso que se celebrará en Asís el próximo 27 de octubre no está en contraposición con los anteriores. El ecumenismo que tiene por objetivo la unidad entre las confesiones cristianas es un camino irreversible. Asís supone, además, un encuentro con otras religiones. Pero no es el sincretismo el camino que la Iglesia Católica está recorriendo.

Así lo ha declarado el director de L'Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, en una entrevista concedida a ZENIT.

El director explicó: “No creo que haya una contraposición real entre el 1986 y el 2011, creo que se trata más de interpretaciones. Si de la Jornada de 1986 se ha concluido que todas las religiones son iguales, que es indiferente el credo y que la elección cristiana es igual a las demás, esto no tiene nada que ver con la iniciativa de Juan Pablo II”.

Vian recordó que ya según los pensadores cristianos de los primeros siglos “la verdad está en el Logos, en Cristo, y está presente misteriosamente en todos los lugares del universo: es la teoría de las 'semillas del Logos', derivada del pensamiento estoico”.

Simplificando al extremo, Vian dijo: “Fragmentos de la única verdad que son esparcidos misteriosamente por todas partes. Es esto lo que permitió a los Jesuitas en el siglo XVII, misioneros en la India, Japón, China como Roberto De Nobili, Alessandro Valignano y Matteo Ricci, encontrar pequeñas partes de verdad también en estas antiquísimas tradiciones religiosas que nunca han conocido a Cristo. Y sobre esta base un teólogo como Karl Rahner habló, en el siglo XX, de cristianos anónimos”.

Volviendo a Asís, el director del periódico de la Santa Sede recordó que “se entiende que los caminos de salvación pueden ser muchos porque nadie conoce los designios de Dios. Sigue válida la enseñanza tradicional de la Iglesia Católica, confirmada por el Vaticano II, de la que se realizó después la declaración Dominus Iesus publicada en 2000; un documento que es una resumen de las afirmaciones del Concilio Vaticano II sobre la unidad de la salvación traída por Cristo, el único salvador del mundo”.

Vian fue muy claro: “Benedicto XVI lo repite continuamente, en coherencia con toda la tradición católica, ininterrumpida y viva”.

Sobre la elección de respetar, en el encuentro interreligioso de Asís, la identidad específica de cada uno para evitar el riesgo de sincretismo, el director de L'Osservatore Romano no tuvo dudas: “Creo que esta es la intención”.

Y consideró equivocada la idea de considerar Asís como un encuentro sincrético: “Es necesario conocer un poco la formación cultural, la enseñanza episcopal y después papal de Karol Wojtyla, sin olvidar que, desde finales de 1981, el papa nombró a Joseph Ratzinger como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, manteniéndolo en este puesto, a pesar de las peticiones reiteradas del cardenal, que quería volver a sus estudios en Baviera. Teniendo en cuenta todo esto, me parece verdaderamente imposible que hubiese sincretismo en las intenciones de Juan Pablo II, cuando convocó el encuentro de Asís en 1986”.

Y recordó que “Asís no es sólo una cita ecuménica. El ecumenismo es un camino irreversible, como dijeron Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI: un camino en el que no se vuelve atrás y que las confesiones cristianas asumieron en un movimiento que nace a finales del s.XIX para alcanzar la unidad. Una unidad que sería posible, en un plazo de tiempo relativamente breve, entre la Iglesia Católica, las antiguas Iglesias Orientales y las Ortodoxas, desde la perspectiva de un camino común que implica también a anglicanos y protestantes”.

Sin embargo, “Asís no es sólo un encuentro intercristiano, sino una confrontación con las demás religiones, sin existir un sincretismo que mezcla todo indistintamente”.

Sobre el reciente motu proprio Porta Fidei del pasado 17 de octubre, Vian explicó que “la iniciativa de Benedicto XVI de convocar un Año de la Fe pone de relieve lo que está en el corazón del Papa: los cristianos, hoy, se ocupan de muchas cosas pero tienen el riesgo de perder de vista lo esencial”.

Para el director de L'Osservatore Romano esto es muy importante. “En el viaje que Benedicto XVI ha realizado recientemente a su patria lo ha dicho con claridad. El Papa sabe perfectamente que la Iglesia en Alemania tiene estructuras extraordinarias, sabe que ayuda a muchas iglesias locales en el mundo, pero ha querido aspirar a más”.

En resumen, los riesgos son graves. Como escribió el papa el 10 de marzo de 2009: “La llama de la fe puede apagarse en países incluso de antigua tradición cristiana. Una fe que no es ideología y ni siquiera una moral”. Como escribió Benedicto XVI en la Deus caritas est y ahora repite en el motu proprio sobre este nuevo año de la fe.