Universidad de Columbia: La fe puede evitar el abuso de drogas

Conclusiones del Centro Estadounidense de Adicción y Abuso de Sustancias

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NUEVA YORK, 18 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Las personas que tienen una creencia religiosa tienen menos probabilidades de abusar del alcohol y las drogas ilegales que los no creyentes, según revela el informe de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Columbia.



El informe del Centro Nacional de Adicción y Abuso de Sustancias de la Universidad, del que ha informado Associated Press (14 de noviembre) ha descubierto una gran tendencia a evitar las drogas y el alcohol, tanto entre las personas que van a las celebraciones litúrgicas regularmente, como entre quienes consideran personalmente que la creencia religiosa es importante independientemente de su práctica religiosa.

Estudios previos afirmaban que la religión tiene efectos benéficos en la salud mental, salud física y esperanza de vida.

La vicepresidenta del centro Susan Foster, que ha dirigido el último estudio, dijo que el informe deja claras las correlaciones pero no dice que la fe es la directa o la única razón que explica el que la gente evite el abuso de alcohol y dogas. «Necesitamos investigar mucho más para comprender las causas», aclara.

Según el informe, los adultos que nunca asisten a los oficios religiosos tienen cinco veces más de probabilidades de recurrir a drogas ilícitas, incluida la marihuana, y hasta casi siete veces de engancharse al alcohol, que quienes van al templo todas las semanas.

Los adultos que consideran la religión sin importancia, según el estudio, tienen tres veces más de probabilidades de convertirse en dependientes del alcohol y casi cuatro veces más de usar droga y marihuana, que quien considera la religión como al importante para su vida, independientemente de su práctica religiosa.

En los adolescentes, los que nunca van a los servicios religiosos tenían dos veces más de probabilidades de beber y fumar que quienes van al culto regularmente.

Entre los adolescentes que consideran la religión sin importancia era tres veces más probable que bebieran, se emborracharan y fumaran; casi cuatro veces más probable que usaran mariguana y casi siete veces más probable que usaran otras drogas ilícitas.

El estudio especula sobre la probabilidad de que religión tenga un impacto positivo en materia de droga y alcohol, pues proporciona un «sentido de aceptación y pertenencia» o proporciona una
fe que «llena una necesidad que hace el uso de sustancias innecesario o proporciona esperanza en el futuro».

El clero reconoce que el abuso está extendido pero están poco preparados para afrontarlo, advierte en una declaración que acompaña al estudio Joseph A. Califano, presidente del centro y ex secretario de salud, educación y bienestar de EE.UU. Y los psicólogos a menudo dan poca importancia a la religión al tratar a los pacientes afectados, dijo.

Entre el clero de EE.UU, sólo el 12,5% ha estudiado formalmente el abuso de sustancias, dice el informe.

El informe recomienda más formación para ayudar a los profesionales religiosos a reconocer los signos del abuso, hacer apropiados informes y evitar las recaídas. También urge al clero a hablar más en el púlpito sobre el problema.

Para los profesionales de la salud, el centro de Columbia recomienda más formación y sensibilidad para que reconozcan los potenciales beneficios de la religión y comprendan que muchos pacientes desean ayuda espiritual para complementar el tratamiento.