Urge llevar al hombre a descubrir «el rostro auténtico de Dios», alerta el Papa

Al introducir la oración mariana del Ángelus

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CASTEL GANDOLFO, domingo, 28 agosto 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI alertó este domingo de la urgencia de «llevar al hombre de hoy a “descubrir” el rostro auténtico de Dios», pues donde no es reconocido «como el Bien supremo, la dignidad del hombre se pone en peligro».



Los fieles y peregrinos que colmaban el patio interior del Palacio apostólico de Castel Gandolfo, junto a quienes el Papa rezó el Ángelus, acogieron con exclamaciones y fuertes aplausos al pontífice, quien, ofreciendo esta clave de evangelización, volvió a aludir –como hizo el miércoles pasado en la audiencia general- a la Jornada Mundial de la Juventud vivida en Colonia (Alemania).

Una semana hace que más de un millón de jóvenes peregrinos de 193 países del mundo participaron en la Eucaristía que celebró Benedicto XVI en la explanada de Marienfeld, a una treintena de kilómetros de la ciudad alemana.

Se clausuraba así un gran acontecimiento que el Papa no dudó en describir este domingo como «una extraordinaria experiencia eclesial» y «un evento providencial de gracia para toda la Iglesia».

«Hablando con los obispos de Alemania –explicó Benedicto XVI-, poco antes de volver a Italia, decía que los jóvenes han lanzado a sus pastores, y en cierto modo a todos los creyentes, un mensaje que es al mismo tiempo una petición: “Ayudadnos a ser discípulos y testigos de Cristo. Como los Magos, hemos venido para encontrarlo y adorarlo”».

Siguiendo esta idea, el Papa apuntó el deber –no sólo para los jóvenes, sino también para las comunidades y los mismos pastores- de «tomar cada vez más conciencia de un dato fundamental para la evangelización: en donde Dios no ocupa el primer lugar, allí donde no es reconocido y adorado como el Bien supremo, la dignidad del hombre se pone en peligro».

Por ello es «urgente llevar al hombre de hoy a “descubrir” el rostro auténtico de Dios, como los Magos, postrarse ante él y adorarle», exhortó, aludiendo al lema que ha orientado las recientes Jornadas.

«La adoración no es un lujo, sino una prioridad», recordó Benedicto XVI.

Insistió en que «buscar a Cristo debe ser el incesante anhelo de los creyentes, de los jóvenes y de los adultos, de los fieles y de sus pastores», y en la necesidad de «alentar esta búsqueda, sostenerla y guiarla».

Y es que «la fe no es simplemente la adhesión a un conjunto de dogmas, que apagaría la sed de Dios presente en el alma humana», sino que «proyecta al hombre» «hacia un Dios siempre nuevo en su infinitud», recalcó.

«El cristiano es por ello contemporáneamente uno que busca y uno que encuentra –describió el Papa--. Es precisamente esto lo que hace a la Iglesia joven, abierta al futuro, rica de esperanza para toda la humanidad».

La invitación a esta búsqueda «no vale sólo para esta vida, vale también para la eternidad», pues «el descubrimiento del “rostro de Dios” no se acaba jamás», añadió.

«Cuanto más entramos en el esplendor del amor divino, más bello es seguir adelante en la búsqueda, de forma que “en la medida en que crece el amor, crece la búsqueda de Aquél que ha sido encontrado”», apuntó Benedicto XVI ofreciendo reflexiones de San Agustín –cuya memoria celebra este domingo la Iglesia universal—.

Tras el rezo del Ángelus, al saludar en varios idiomas, el Santo Padre enlazó con el lema propuesto para la próxima Jornada Mundial de la Juventud (Sydney 2008) al lanzar una invitación a los peregrinos de lengua española: «Como auténticos discípulos de Cristo: cargad con vuestra propia cruz, porque en la Cruz está la salvación del mundo».