Vaticano a la ONU: El progreso económico no garantiza el respeto de los más débiles

El arzobispo Migliore pide hablar más bien de «progreso social»

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NUEVA YORK, domingo, 10 octubre 2004 (ZENIT.org).- En tiempos de globalización, el progreso económico por sí solo no garantizar un desarrollo justo para los más débiles, ha constatado la Santa Sede ante la ONU.



El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente vaticano ante las Naciones Unidas, tomó la palabra el 5 de octubre pasado ante el comité de la asamblea general para «Desarrollo social, incluyendo cuestiones ligadas a la situación social, y a los jóvenes, los ancianos, los discapacitados y la familia».

«En las Naciones Unidas escuchamos hablar con frecuencia de desarrollo en general, pero quizás se debería hacer referencia más específicamente a desarrollo social», comenzó constatando.

El desarrollo social, constató el representante del Papa, «tiene un papel vital para el establecimiento de la paz y la seguridad».

«Con el paso del tiempo, algunas fuerzas de globalización han agravado la inseguridad asociada a la pobreza y la vulnerabilidad --subrayó--. Los jóvenes, los ancianos, los discapacitados, los indígenas, los emigrantes, las mujeres y la familia han sido marginados a diferentes niveles y se han convertido en más propensos a la pobreza».

«El progreso económico no es suficiente por sí mismo --aclaró--, debería estar acompañado por el progreso sociopolítico, que garantizará que una parte de los beneficios generales tengan un objetivo social».

«En este sentido, las políticas y los planes de desarrollo, tanto a nacionales como internacionales, deberían crear un ambiente que lleve a la integración social, al acceso a los servicios básicos, a la educación y a la atención sanitaria primaria, al apoyo de la familia, a la promoción y protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de manera que todos se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo», concluyó.