Vaticano a la ONU: Lucha al terrorismo exige el respeto de toda vida humana

Monseñor Martino interviene sobre el Año del Diálogo entre Civilizaciones

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NUEVA YORK, 12 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Los atentados del 11 de septiembre constituyen la puñalada más cruel que ha recibido el Año del Diálogo entre Civilizaciones, proclamado para el 2001 por las Naciones Unidas. La respuesta de fondo al terrorismo, por tanto, según el embajador del Papa en la ONU, debe ser la promoción del entendimiento entre culturas y religiones.



El arzobispo Renato Martino, observador permanente de la Santa Sede en la sede de la ONU de Nueva York, presentó su propuesta al intervenir el pasado viernes ante la asamblea general consagrada precisamente a hacer un balance sobre la celebración del año 2001, tema al que también Juan Pablo II dedicó su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2001).

El prelado citó el reciente Informe del secretario general Kofi Annan sobre el argumento: para explicar que «un diálogo entre civilizaciones no es sólo una respuesta necesaria al terrorismo sino que en cierto sentido es su justo castigo».

«Los ataques terroristas no sólo deben llevar a la ONU a replantear este diálogo, sino a emprender un nuevo compromiso», aseguró el embajador del Papa ante la ONU.

Ahora bien, este objetivo exige una condición fundamental: el «reconocimiento del valor y de la dignidad de la vida humana».

«No puede haber auténtico diálogo si falla el respeto de la vida --aclaró--. No puede haber paz o diálogo entre civilizaciones cuando este derecho fundamental no es protegido».

«Cuando la dignidad humana de los más débiles y vulnerables de la sociedad no es debidamente reconocida, respetada y protegida, todas las civilizaciones sufrirán por este motivo», concluyó.