Vaticano: la visita de Obama consolidará los 30 años de relaciones diplomáticas

El presidente Reagan consiguió el consenso necesario del Congreso y nombró a William Wilson como primer embajador de los Estados Unidos ante la Santa Sede

Madrid, (Zenit.org) Iván de Vargas | 553 hits

El pasado 9 de enero se cumplieron 30 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas al más alto nivel entre los Estados Unidos y la Santa Sede. Así, el 10 de enero de 1984 se produjo el anuncio del intercambio entre los dos estados de un embajador plenipotenciario ante la Santa Sede y el correspondiente nuncio apostólico en EEUU.

Durante casi doscientos años la relación diplomática entre los Estados Unidos y la Santa Sede había conocido altibajos siguiendo la influencia del clima geopolítico de cada período histórico. En los primeros años se nombró a cónsules y ministros residentes en lo que entonces era el Estado Pontificio, para ayudar in situ a los ciudadanos americanos y favorecer los intereses comerciales de Estados Unidos. Con la caída del Estado Pontificio en 1870, la relación conoció una larga pausa, pese a que los Estados Unidos y la Santa Sede siguieron manteniendo compromisos recíprocos, aunque guardando una distancia diplomática.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el reto que supuso para la libertad y la justicia, un compromiso tan limitado empezó a ser intolerable. Reconociendo el importante papel que la Santa Sede tenía en toda Europa, el presidente Roosevelt nombró a Myron Taylor representante personal ante el papa Pío XII. Taylor se revelaría un mediador crucial entre el presidente y el Papa cuando los Estados Unidos intentaron sin éxito impedir que Italia entrara en guerra. Fiel al rostro humanitario que Roosevelt había dado a su misión, Taylor actuó en estrecho contacto con el Vaticano a la hora de alimentar a los refugiados que atravesaban las fronteras de Europa, de ofrecer ayuda material a las víctimas de Europa oriental sacudida por la guerra y de asistir a los prisioneros de guerra aliados.

A pesar del esfuerzo del presidente Truman por formalizar las relaciones nombrando a un héroe de la Segunda Guerra Mundial, el general Mark Clark, como embajador de los Estados Unidos, la iniciativa volvió a bloquearse en el Congreso, donde las preocupaciones emotivas, a propósito de la separación entre la Iglesia y el Estado, seguían generando oposición. Como resultado hubo ocasionales representantes en los años setenta y en los primeros ochenta, pero sólo en 1984, cuando el papa Juan Pablo II empezó a sobresalir como voz crítica por la libertad y la justicia, fue cuando el presidente Reagan decidió que los Estados Unidos no podían seguir permitiéndose más tiempo estar sin un embajador ante la Santa Sede.

El presidente Reagan consiguió, por primera vez, el consenso necesario del Congreso de Estados Unidos y nombró a William Wilson como primer embajador de los Estados Unidos ante la Santa Sede. Cuando Wilson presentó sus credenciales a Juan Pablo II en abril de 1984, el Papa le dijo que la renovada colaboración entre los Estados Unidos y la Santa Sede debía significar "hacer esfuerzos comunes para defender la dignidad y los derechos de la persona". Las palabras del Pontífice polaco trazarían la dirección para el futuro de esta vital relación entre las principales voces mundiales por la libertad, la justicia y la dignidad humana.

Treinta años después, Barack Obama muestra mucha admiración por el papa Francisco. Cuando este se convirtió el año pasado en el primer Pontífice latinoamericano de la historia, el presidente estadounidense lo calificó como un "paladín de los pobres y de los más vulnerables".

Y a principios de diciembre, durante un discurso sobre el fortalecimiento de la clase media, también destacó las "elocuentes" declaraciones del Santo Padre sobre la pobreza. Obama citó una "exhortación" hecha por el Pontífice argentino el pasado 26 de noviembre: "No es admisible que una persona que vive en la calle y muere de frío no sea noticia, mientras que la caída de dos puntos en la bolsa sí lo sea".

En el mes de octubre, el presidente norteamericano ya había homenajeado a Francisco haciendo referencia a su "humildad" y su "empatía". "Estoy muy impresionado por las declaraciones del Papa. No sobre un tema en particular, sino porque es alguien que encarna las enseñanzas de Cristo", dijo en una entrevista con la cadena CNBC. 

"Francisco tiene una humildad increíble, un sentido de empatía con los débiles, con los pobres. Y también es alguien que creo que, en primer lugar, piensa en cómo acercarse a la gente", añadió. 

"Ese espíritu, ese sentido de amor y unidad parece manifestarse no solo en lo que dice, sino también en lo que hace. Y para un líder religioso, esa es una cualidad que admiro", subrayó.

Obama se reunió en el Vaticano con Benedicto XVI, en 2009, seis meses después de su llegada a la Casa Blanca.

Ahora el presidente de EEUU "está deseando reunirse con el papa Francisco", según aseguró el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, en una reciente rueda de prensa.

El Santo Padre y Barack Obama se verán cara a cara el próximo 27 de marzo en el Vaticano, según han confirmado hoy tanto la Casa Blanca como la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en el primer encuentro que mantendrán ambos dignatarios.