"Verbum Domini", una exhortación apostólica en sintonía con la "Dei Verbum"

Según el prefecto para la congregación de los obispos cardenal Marc Ouellet

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 11 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- La exhortación apostólica post sinodal Verbum Domini, publicada este mediodía, “retoma el mismo mensaje a cuarenta y cinco años de distancia” de la constitución Dei Verbum, del Concilio Vaticano II.

Lo afirmó el prefecto de la Congregación para los Obispos, el cardenal Marc Ouellet PSS, este jueves durante la presentación del documento pontificio en la Sala de Prensa de la Santa Sede.

En la rueda de prensa intervinieron también monseñor Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos; su subsecretario, monseñor Fortunato Frezza, y monseñor Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura.

La Verbum Domini, escrita por Benedicto XVI, es fruto de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, celebrada del 5 al 26 de octubre de 2008.

Reflexión sobre la Biblia 

El cardenal Ouellet señaló que la Verbum Domini responde a las necesidades que tiene la Iglesia en este naciente tercer milenio.

Dijo que si en el siglo XX hubo un renacer de conciencia de la necesidad de la Palabra de Dios en temas como la reforma litúrgica, la catequesis y los estudios bíblicos, “permanece todavía un déficit que debe ser colmado en lo que tiene que ver con la vida espiritual del pueblo de Dios”.

“Éste tiene el derecho de ser mayormente inspirado y nutrido por una aproximación más orante y más eclesial a las Sagradas Escrituras”, aseguró el purpurado.

En varios puntos de la exhortación apostólica, Benedicto XVI insiste en que el cristianismo “no es el fruto de una sabiduría humana o de una idea genial”, destacó el cardenal Ouellet, sino más bien “de un encuentro y de una alianza con una Persona que da a la existencia humana su orientación y forma decisivas”.

La Verbum Domini “plantea así la contemplación personal y eclesial de la Palabra de Dios en las Sagradas Escrituras, en la Divina Liturgia y en la vida personal y comunitaria de los creyentes”, dijo el prefecto.

Al mismo tiempo, “plantea también la actividad misionera y la evangelización” y a la vez “renueva la conciencia de la Iglesia de ser amada y su misión de anunciar la Palabra de Dios con audacia y la confianza en la fuerza del Espíritu Santo”.

Interpretación de las Escrituras

El purpurado se refirió también a las casi cuarenta páginas en las que Benedicto XVI destaca la necesidad de presentar una hermenéutica de modo “claro, constructivo, situando la ciencia bíblica, exegética y teológica en el interior y al servicio de la fe de la Iglesia”.

Una interpretación de las Sagradas Escrituras que debe complementarse con una lectura teológica y científica, que además reclama “el valor de la exégesis patrística” y que invita “a los exégetas, los teólogos y los pastores a un diálogo constructivo para la vida y la misión de la Iglesia”.

Igualmente, concluyó el purpurado, la meditación de la Biblia “plantea también la actividad misionera y la evangelización” y por ello “renueva la conciencia de la Iglesia de ser amada y su misión de anunciar la Palabra de Dios con audacia y con confianza en la fuerza del Espíritu Santo”.

Por Carmen Elena Villa