Violencia audiovisual: relación entre lo que se ve y se hace

Los estudios muestran los efectos negativos de la exposición a los medios

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NUEVA YORK, sábado, 17 diciembre 2005 (ZENIT.org).- Para los jóvenes y no tan jóvenes que esperan recibir un nuevo vídeo juego estas Navidades, es una época de especial preocupación: los problemas de exponerse a una violencia excesiva en los medios.



El 4 de diciembre, el New York Times informaba de que estas preocupaciones aumentarán con la nueva consola de vídeo juegos Xbox 360. La nueva consola ha mejorado gráficos y capacidad de vídeo, permitiendo imágenes aún más reales. El negocio de los vídeo juego es una industria de 10.000 millones de dólares en los Estados Unidos, observaba el periódico, gastándose más en consolas y en juegos que en películas.

Y los mismos juegos se están volviendo más violentos. Un informe anual publicado por el National Institute on Media and the Family observaba que algunos vídeo juegos presentan ahora escenas gráficas de canibalismo, informaba el 30 de noviembre Associated Press.

«Es algo que nunca habíamos visto antes», afirmaba el presidente del instituto, David Walsh. Advertía que los juegos de hoy son más extremos y con más capacidad de llegar a los niños que antes.

Una encuesta a compradores llevada a cabo por el instituto encontró también que el 44% de los niños que compran son capaces de comprar juegos clasificados como M, con contenidos sexuales y violentos dirigidos sólo a los de más de 17 años.

La mayoría de estudios hechos sobre violencia y vídeo juegos apoyan el argumento de que hay un nexo entre comportamiento agresivo en los niños y juegos violentos, según la American Psychological Association (APA). Una nota de prensa de la APA, publicada el 17 de agosto, anunciaba que había adoptado una resolución recomendando que se reduzca la violencia en los vídeo juegos dirigidos a niños y jóvenes. La APA también animaba a los padres y educadores a ayudar a los jóvenes a hacer elecciones informadas sobre qué juegos jugar.

La decisión del consejo de la APA se adoptó por recomendación del Comité especial de a asociación sobre Violencia en Vídeo Juegos y Medios Interactivos de la División Psicológica de Medios. El comité revisó la investigación que indica que la exposición a la violencia en los vídeo juegos aumenta la agresión en pensamientos, comportamientos y sentimientos.

Aprendizaje intensivo
El estudio del comité de la APA demostró que los autores de la violencia en los vídeo juegos quedan impunes el 73% de la veces. «Mostrar actos violentos sin consecuencias enseña a los jóvenes que la violencia es un medio eficaz para resolver conflictos, mientras que ver el dolor y el sufrimiento como su consecuencia pueden inhibir el comportamiento agresivo», afirmaba la psicóloga Elizabeth Carll, miembro del comité.

La violencia es un problema más grave en los vídeo juegos que en cualquier otro medio, debido a su naturaleza interactiva. «Jugar a los vídeo juegos implica práctica, repetición y el ser recompensado por numerosos actos de violencia, lo que puede intensificar el aprendizaje», explicaba Carll.

Otra miembro del comité, Dorothy Singer, científica de investigación en la Universidad de Yale y codirectora del Yale Family Television Research and Consultation Center, afirmaba que era necesario enseñar a los niños cómo ver la televisión de modo crítico. Tal instrucción ayudaría a los más jóvenes a diferenciar entre fantasía y realidad, y a identificarse menos con los personajes agresivos, afirmaba.

Las preocupaciones de la APA se vieron reforzadas por un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad estatal de Michigan. Los investigadores supervisaron la actividad cerebral de voluntarios mientras jugaban a juegos violentos, según un reportaje del diario británico Telegraph del 16 de octubre.

Uno de los implicados en el estudio, René Weber, explicaba que hay un nexo entre jugar un juego de disparos en primera persona y la actividad cerebral que se considera característica de los conocimientos agresivos.

«Se ha criticado con frecuencia a los vídeo juegos violentos de aumentar las reacciones agresivas tales como conocimientos agresivos, afectos agresivos y comportamiento agresivo», observaba Weber. «Hemos mostrado que, a nivel neurobiológico, tal nexo existe».

Contenido sexual
Otra perenne preocupación con respecto a los medios es su nivel de contenido sexual. Los investigadores de la Henry J. Kaiser Family Foundation han encontrado que más de tres cuartas partes de los programas televisivos de prime-time contienen algún material sexual, informaba el 10 de noviembre el Washington Times.

El estudio comentaba que, a diferencia de lo ocurrido con la violencia, el impacto de los invasivos mensajes sexuales no ha sido estudiado en profundidad. No obstante, un estudio llevado a cabo en el 2004 por la RAND Corporation, encontró que la alta exposición al sexo en televisión puede acelerar el comienzo de la actividad sexual entre adolescentes. También encontró que los adolescentes eran afectados tanto por las «conversaciones sobre sexo» de la televisión como por la emisión real de escena sexuales.

Las autoridades del gobierno de Estados Unidos, por su parte, parecen tener una visión más relajada de la indecencia de los medios, informaba el 16 de noviembre el Wall Street Journal. La Comisión Federal de las Comunicaciones (FCC) impuso 7,9 millones de dólares en multas relacionadas con la indecencia el año pasado. Esto llevó a cambios en la programación de algunas cadenas de televisión y radio.

Este año, sin embargo, la FCC ha recibido, hasta septiembre, más de 189.000 quejas por indecencia contra programas de radio y televisión, pero hasta ahora no se ha hecho pública multa alguna.

El número de quejas está por debajo del nivel del año pasado, pero se ha elevado el número de programas objeto de queja. En junio, habían suscitado quejas más de 500 programas de televisión y radio, en comparación con los 314 para todo el año 2004.

Más en menos tiempo
La gran cantidad de tiempo que pasan los niños y adolescentes en actividades con los medios también levanta preocupación. La Henry J. Kaiser Family Foundation encontró que los jóvenes utilizan más de un recurso mediático a la vez y comprimen ocho horas y media de contenido mediático en sólo seis horas y media cada día, informó el 10 de marzo el Chicago Tribune.

Las ocho horas y media no incluyen la exposición en la escuela y son una hora más que hace cinco años, con el mayor aumento en los vídeo juegos (ahora 49 minutos al día) y al uso del ordenador (un poco más de una hora).

El estudio también descubrió que dos tercios de los dormitorios infantiles tienen televisión. Otro 54% tiene una grabadora de vídeo o un DVD en sus habitaciones, por encima del 36% de hace cinco años. Y el 37% tienen televisión por cable o satélite. Fuera del dormitorio, cerca de dos tercios de los niños entrevistados afirmaron que la televisión normalmente está encendida durante las comidas.

Otro estudio, llevado a cabo por investigadores de las Universidades de Stanford y John Hopkins, encontró que los niños que ven mucha televisión y tienen un aparato en sus dormitorios tienen peor rendimiento escolar. El estudio, junto con uno llevado a cabo en Nueva Zelanda y otro de la Universidad de Washington en Seattle, fue publicado en julio en la revista Archives of Pediatric and Adolescent Medicine.

Un reportaje sobre los estudios, en el Times de Londres el 5 de julio, observaba que los tres encontraron que el uso excesivo de la televisión deterioraba los resultados académicos. Thomas Robinson, del Hospital de niños Lucile Packard en Stanford, afirmaba: «Este estudio proporciona incluso más evidencias de que los padres deberían quitar la televisión de los cuartos de sus hijos, o no ponerla en el primer lugar».

La preocupación por el impacto del uso de los medios en los niños ha llevado a algunas imágenes inusuales a favor de las restricciones, informaba el 16 de octubre el Sunday Times. «La televisión es veneno», afirmaba una madre, que ha prohibido a sus hijos el verla, fuera de un vídeo los domingos. Esta norma ha sido impuesta nada más y nada menos que por la estrella pop Madonna. Un consejo al que los padres deberían prestar atención a la hora de decidir que dar a sus hijos estas navidades.