Visitar en Navidad, como la Virgen María, a quienes pasan por dificultades

Durante el Ángelus, el papa también presenta a Isabel como modelo de la acogida cristiana

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 2353 hits

Hoy, antes del Ángelus que se reza todos los domingos con los fieles y peregrinos en la plaza de San Pedro y desde sus casas, hospitales y cárceles, el santo padre Benedicto XVI hizo una reflexión sobre el evangelio del Cuarto Domingo de Adviento, donde se relata el pasaje de la visita de María a su pariente Isabel.

Sobre este episodio, que “no es un simple gesto de cortesía”, según dijo, podemos observar y entender aquel encuentro esperado por los siglos, el del Antiguo y el Nuevo Testamento en las figuras de las dos mujeres, ambas embarazadas, que “encarnan la esperanza y al Esperado”.

Anunciado por los profetas

Como hizo ver el papa, “la anciana Isabel simboliza a Israel en espera del Mesías, mientras que la joven María trae en sí misma el cumplimiento de esta espera, en beneficio de toda la humanidad”.

Otros dos –aún en el vientre de sus madres--, se reconocen en tal escena. Son Juan y Cristo. Y es un momento durante el cual el Precursor exulta de gozo, “un signo”, que según el Catequista universal, simboliza “el cumplimiento de la espera: Dios está por visitar a su pueblo”.

Recordó también que el saludo de Isabel contiene la expresión "bendita tú entre las mujeres" (cf. Lc. 1,42-43), la cual ya había sido dicha en el Antiguo Testamento a dos mujeres guerreras que luchaban por Israel: Yael (Jueces 5,24) y Judit (Jdt. 13,18). Ahora, al contrario, y en este tiempo nuevo, “está dirigido a María, jovencita pacífica que está por generar al Salvador del mundo”, acotó.

Destacó luego la continuidad salvífica del texto, al comparar “el salto de alegría de Juan” (cf. Lc. 1,44), con la danza que el rey David hizo cuando acompañó la entrada del Arca de la Alianza en Jerusalén (cf. 1 Cro. 15,29). Sobre esto, dijo ante los fieles: “El niño por nacer, Juan, exulta de alegría ante María, Arca de la Nueva Alianza, que lleva en el vientre a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre”.

Visita y acogida

En la escena de la Visitación, hizo ver que allí “se expresa la belleza de la acogida: donde hay acogida recíproca, escucha, un hacer sitio al otro, allí está Dios y la alegría que viene de Él”.

Invitó también a todos los creyentes a imitar a María en este tiempo de Navidad, “visitando a quienes pasan por dificultades, especialmente a los enfermos, a los encarcelados, a los ancianos y a los niños”.

Por otro lado, recordó que Isabel es un ejemplo a seguir “(quien) recibe a sus huéspedes como si fuera Dios mismo”, ya que si esto último no se desea, “no conoceremos nunca al Señor; (porque) sin esperarlo no lo veremos, sin buscarlo no lo encontraremos”.

Es así que “con la misma alegría de María, que va rápido donde Isabel”, también los cristianos “deben ir al encuentro del Señor que viene”, finalizó Benedicto XVI, no sin antes encomendar a muchos a la Madre de Dios, “Arca de la Nueva y Eterna Alianza”.

Con los peregrinos de lengua española

Ante la presencia de peregrinos de diversos países, el santo padre dirigió las siguientes palabras:

“Saludo cordialmente a los fieles de lengua española presentes en esta oración mariana. El evangelio de la Visitación, que la Iglesia nos propone este domingo, nos muestra la doble alegría que lleva consigo el anuncio de la salvación: la de quien, como la Santísima Virgen, acepta la buena noticia de Jesucristo y se pone en camino para proclamarla, y la de aquellos que, como Juan en el vientre de Isabel, saltan de gozo al escuchar al que les trae al Salvador.

Invito a todos a acoger al Señor, que llega y quiere colmar los corazones del inefable júbilo del Espíritu Santo. Que Dios os bendiga”.

Leer las palabras completas del papa en: http://www.zenit.org/article-43949?l=spanish.