Voluntarios católicos sin dejarse manipular

Advirtió el papa al encuentro de servidores de la caridad Cor Unum

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 13 noviembre 2011 (ZENIT.org).-El papa recibió este viernes 11 de noviembre a obispos responsables de la pastoral del voluntariado y a representantes de los organismos caritativos de la Unión Europea, que participan en el encuentro promovido por el Consejo Pontificio Cor Unum, en el Año Europeo del Voluntariado.

“En estos momentos caracterizados por la crisis y la incertidumbre --dijo Benedicto XVI--, vuestro compromiso es motivo de confianza, ya que demuestra que el bien existe y crece entre nosotros”. “Para los cristianos, el voluntariado no es sencillamente una expresión de buena voluntad. Se basa en su experiencia personal de Cristo”, afirmó, añadiendo que la gracia “nos ayuda a descubrir dentro de nosotros el deseo humano de solidaridad y la fundamental vocación al amor”.

Señaló que, gracias a este servicio de caridad, “nos convertimos en instrumentos visibles del amor de Cristo en un mundo que anhela ese amor en medio de la pobreza, la soledad, la marginación y la ignorancia que nos rodea”.

“Desde luego, el voluntariado católico no puede responder a todas esas necesidades, pero no debemos desanimarnos”, exhortó el pontífice. Recordó que el deber de las autoridades públicas “es constatar y apreciar vuestra aportación sin manipularla, vuestro papel como cristianos es ser parte activa en la vida de la sociedad, intentando hacerla más humana y caracterizada cada vez más por la libertad, la justicia y la solidaridad verdaderas”.

Benedicto XVI recordó que este encuentro coincidía con la memoria litúrgica de san Martín de Tours, considerado modelo de caridad en Europa y en todo el mundo.

“En nuestra época, el voluntariado como servicio de caridad ha pasado a ser un elemento universalmente reconocido de la cultura actual. Sin embargo, --afirmó el santo padre- sus orígenes pueden verse en el interés cristiano por salvaguardar, sin discriminación, la dignidad de la persona creada a imagen y semejanza de Dios. Si esas raíces espirituales se niegan o se esconden y el criterio de nuestra colaboración pasa a ser puramente utilitario, la característica del servicio que prestáis corre el peligro de perderse, en detrimento de la entera sociedad”.