Voz de alarma desde la Iglesia en la India por la tendencia suicida ante el desempleo

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BOMBAY, lunes, 26 junio 2006 (ZENIT.org).- El director del Centro de Acción Social de la archidiócesis india de Bombay –el padre Rocky Banz— ha expresado la preocupación de la Iglesia católica por el creciente problema del desempleo, que está llevando a depresiones agudas y tendencias suicidas.



La Conferencia de los Obispos Católicos de la India (CBCI, www.cbcisite.com) se hizo eco el jueves, en su web, del último intento de suicidio de un joven padre de familia.

Difundió su alarma según el relato de «SAR News» del suceso: residente en un suburbio de Bombay, Kishor Bonde, un desempleado, se cortó las venas el martes ante el ministro principal del estado de Maharashtra, Vilasrao Deshmukh.

Bonde, junto a su esposa y una veintena de solicitantes pertenecientes a la «clase atrasada», en busca de empleos del gobierno, fueron recibidos en la oficina del ministro.

Tras entregar su carta de solicitud de tal empleo bajo la cuota de «clase atrasada», Bonde atentó contra su propia vida, entre los gritos de socorro de su esposa. Deshmukh –cuyo escritorio quedó bañado en sangre-- ordenó el inmediato traslado al hospital del suicida.

«Se evidenció la desesperación de este hombre casado, de 35 años, que se había registrado en la central de empleo hace años, pero no recibió ninguna llamada de trabajo», apuntó el padre Banz, también al frente del Foro de Servicio Social de la Región Occidental del Consejo episcopal de esa parte del país –comprende 15 diócesis católicas en Maharashtra, Gujarat y Goa--.

Recuperándose en el hospital de St. George, el propio Bonde reconoció: «Había solicitado un puesto de conductor bajo la cuota de reserva [para «clase atrasada»] hace algunos años, pero no lo conseguí».

De acuerdo con la nota que difunde la CBCI, también hace un mes un hombre se intentó quitar la vida, por envenenamiento, ante la oficina del ministro principal Deshmukh.

Advierte el padre Benz de los cientos de personas que llegan diariamente de toda la India a Bombay en busca de un trabajo decente en la ciudad, intención que pronto se transforma en depresión al no encontrarlo.

Igualmente subraya que las agencias de ayuda de la Iglesia no pueden enfrentar solas este gran problema.

«Recibimos muchas llamadas desesperadas de hombres y mujeres desempleados en busca de trabajo, y procuramos ayudarles todo lo posible con el apoyo de las agencias de la Iglesia», confirma, lanzando un llamamiento para que el gobierno desarrolle algún tipo de programa que alivie el desempleo.

Preocupado por el aumento de suicidios entre granjeros deprimidos en este estado, el primer ministro indio, Manmohan Singh, visitará los próximos días la región de Vidarbha; allí examinará los pasos que ha dado el gobierno local para prevenir el suicidio entre los granjeros y mejorar las condiciones socioeconómicas en la zona algodonera.

1.095 millones de habitantes tiene la India, hindúes en un 80,5% y musulmanes en un 13,4%. Los cristianos sólo representan el 2,3% de la población (1,8% del total de habitantes del país es católico).

Más de 220 millones de personas siguen viviendo bajo el umbral de pobreza en la India.