Y la Iglesia se preguntó qué es internet

Comentario al mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las comunicaciones sociales 2013

Roma, (Zenit.org) Jorge Enrique Mujica | 1275 hits

Con este segundo artículo, ZENIT ofrece a sus lectores un nuevo análisis como parte de las columnas sobre temas que abordan la relación entre medios de comunicación e Iglesia católica y sobre un tema tan actual y todavía poco explorado en lengua española como lo es la relación entre fe e internet. En este caso, el artículo se centra en la novedad del Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2013.

El autor de los artículos es licenciado en filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de Roma, y «veterano» colaborador de medios impresos y digitales sobre argumentos religiosos y de comunicación. En la cuenta de Twitter https://twitter.com/web_pastor habla de Dios e internet y Church and media: evangelidigitalización.

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¿Qué es verdaderamente internet? Esa es la pregunta de fondo de Tubes: A Journey to the Center of the Internet, una obra del periodista Andrew Blum, donde se destaca la «materialidad» de la web.

El autor contesta el habitual dualismo que se suele poner al hablar de internet como «virtual-inmaterial» y del mundo «fuera de la web» como «real-material». El modo como se despertó el interés de Blum por conocer qué es internet no pudo ser menos simpático: una ardilla mordió su cable de conexión y a partir de ello se percató de la realidad física de la web: «Internet es lo que físicamente nos conecta a todos», dice en una conferencia TED que puede verse en este enlace http://www.ted.com/talks/andrew_blum_what_is_the_internet_really.html.

Fue William Gibson quien popularizó el término «ciberespacio» en su novela de ficción titulada Neuromante (1984). El concepto aludía a una realidad simulada donde los hombres podrían llevar «otra vida». Cuando internet comenzó a mundializarse pronto se acogió el término «ciberespacio», quedando asociada, en la mente de muchos, la idea de internet como un mundo paralelo al real. El nacimiento y desarrollo de las redes sociales no han hecho sino consolidar esa idea.

La reflexión de la Iglesia católica ha apuntado a considerar internet como un instrumento, como un medio de comunicación y, en cierto modo también, se ha decantado más en la línea de Gibson (véase J.E. Mújica, «La Iglesia y los medios de comunicación. De una relación conflictiva a una alianza continuada», enhttp://www.zenit.org/article-44132?l=spanish).

El Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2013, sin embargo, apunta a una nueva dirección que es precisamente la novedad más relevante del mensaje: internet es un ambiente de experiencia real; Internet es un lugar, «una plaza pública»: «El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual –escribe el Papa–, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes. Las redes sociales son el fruto de la interacción humana pero, a su vez, dan nueva forma a las dinámicas de la comunicación que crea relaciones; por tanto, una nueva comprensión atenta de este ambiente es el prerrequisito para una presencia significativa dentro del mismo».

Esta nueva visión de internet entendido como lo que es hoy, una gran «red social», un ambiente de socialización, ha estado precedida de reflexiones particulares en ámbito católico. Antonio Spadaro SJ, director de La Civiltá Cattolica, ha dedicado no pocos de sus artículos a subrayar ese aspecto que el Papa ahora pone en primer plano. Monseñor Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, ya había tratado también este cambio de visión en un artículo publicado en L´Osservatore Romano el 20 de septiembre de 2012: el mundo de la comunicación, decía, «no será ya sólo un instrumento, sino que se convierte en un verdadero y propio ambiente de vida» (La questione di Dio nel continente digitale, p. 6).

Ya en el Mensaje para la Jornada Mundial de las Juventud 2013, publicado el 18 de octubre de 2012, el mismo Benedicto XVI adelantaba lo que de modo más explícito toca en el Mensaje al que nos hemos referido más arriba: hablando de los dos campos donde los jóvenes deben vivir con especial atención su compromiso misionero menciona en primer lugar a internet.

Ciertamente la concepción de internet como «lugar-ambiente» ha estado en germen en el magisterio pontificio desde la época del Papa Wojtyla. Juan Pablo II fue el primero en aludir a los medios de comunicación en general como «areópagos» modernos (lo hizo en el número 37 de la carta encíclica Redemptoris Missio, de 1991). Y, ¿qué era el areópago sino precisamente un lugar?

Con el Mensaje del Papa para la 47ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se da una respuesta a una pregunta de fondo: ¿qué es verdaderamente internet? Es verdad que el Mensaje en sí mismo trata también otros dos temas sumamente interesantes (el pensamiento en red que, como dice Spadaro, no sólo ayuda a expresar las propias ideas sino a pensar juntos, y la interacción con las preguntas de los hombres que implican involucrarnos en ellas) pero, en suma, la novedad la supone el cambio de visión sobre internet mismo.

Podría decirse que, en definitiva, internet es nuestro mundo personal compartido por medio de cables y aparatos que posibilitan y extienden nuestro único ambiente de vida: vida que es suma de lugares y tiempos de cada usuario. Internet también somos nosotros. Una ardilla ha mordido las conexiones de internet del Vaticano.